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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

"JUNTOS POR EL SISE" (autor: Clemente Polo)

2014 llegó y pasó y por mucho que se esfuercen ahora los independentistas irredentos en mantener el fuego de la ira encendido, el único hecho cierto es que fracasaron en su objetivo de proclamar la independencia en el año del tricentenario. La Generalitat de Cataluña destinó ingentes recursos a caldear el ambiente con el fin de presentar 1714 como el final de un inexistente estado catalán y el inicio de una bárbara ocupación que se ha prolongado con saña durante tres siglos. A pesar del imponente despliegue mediático y propagandístico de todas las administraciones catalanas, todo quedó reducido a fletar varios centenares de autobuses desde pueblos y ciudades de Cataluña para formar una gran V el 11 de septiembre, y a celebrar la consulta-farsa el 9 de noviembre en lugar de la consulta decisiva que exigían Forcadell, presidenta de la ANC, y Junqueras, secretario general de ERC.

Sea porque todo el mundo medianamente informado sabe que a lo que puso punto final la toma de Barcelona en 1714 fue a una guerra civil, en cuyo origen estaba la traición de algunos notables catalanes –¡sería interesante saber dónde residían los ancestros de los actuales independentistas!– que se aliaron con ingleses, holandeses y austriacos en 1704 contra el Rey al que habían jurado fidelidad en Cortes celebradas en Barcelona en 1702; sea porque el rebelde Casanova al que se homenajea cada 11 de septiembre no murió ejecutado por las malvadas tropas borbónicas sino en su lecho en 1743, tras ejercer tranquilamente la abogacía durante décadas; sea porque la mayoría de los catalanes mantenemos lazos afectivos con el resto de españoles y sabemos muy bien que el mercado español ha sido nuestra principal fuente de bienestar y riqueza durante los últimos 300 años, el hecho indubitable es que Sant Jordi 2015, la fecha fijada por la ANC para proclamar la independencia, pasó con más pena que gloria.

Una diada recalentada

Ahora vuelve a la carga la caballería montada utilizando las mismas tretas y triquiñuelas. Las tres organizaciones (ANC, Omnium Cultural y AMI) que conforman el movimiento nacional-independentista catalán (MNIC) y los tres partidos, CDC, ERC y CUP, que sostienen que las elecciones autonómicas del 27 de septiembre (27-S) son elecciones plebiscitarias, llevan ya varios meses movilizados calentando la campaña con la ayuda inestimable de las administraciones públicas catalanas (gobierno de la Generalitat, Diputaciones, Consejos comarcales y Ayuntamientos) y los medios de comunicación que éstas controlan. Pretenden fletar de nuevo varios centenares de autobuses para llenar la Avenida de la Meridiana de Barcelona el 11 de septiembre, e iniciar, con esta toma simbólica de la capital, la campaña electoral que conducirá, si la lista de Mas-Junqueras “Juntos por el sise” (de sisar) obtiene respaldo mayoritario, a proclamar la independencia en un plazo de 8 meses, coincidiendo con Sant Jordi 2016.

Una gran fraude

Estamos ante una campaña fraudulenta cuyo principal objetivo es confundir a los catalanes y ocultarles las graves consecuencias que tendría la independencia. Para empezar, los líderes independentistas engañan a los electores cuando equiparan las elecciones autonómicas del 27-S con un referéndum de independencia porque, se mire como se mire, sólo servirán para elegir a los diputados del Parlament de Cataluña. Resulta esperpéntico que Mas-Junqueras pretendan utilizar unas elecciones, cuya única fuente de legitimidad emana de la Constitución y el ordenamiento jurídico español, para que los diputados de su lista se sitúen al margen de la ley al día siguiente de las elecciones. No se entiende, además, para qué necesitan convocar de nuevo elecciones –las terceras en menos de 5 años– con gran coste para los sufridos contribuyentes, cuando la ilegalidad que pretenden consumar tras el 27-S podrían perpetrarla ya ahora.

En segundo lugar, ni los partidos (CDC y ERC y CUP) que dan por sentado que las elecciones son plebiscitarias ni el MNIC han establecido cuál es el porcentaje mínimo de participación y el porcentaje de votos y escaños que tendría que obtener sus listas para seguir adelante con el ilegal plan de secesión que Mas y Junqueras acordaron el pasado julio. Hasta el momento, los líderes de CDC y ERC se han limitado a expresar su deseo de alcanzar “una mayoría suficiente y necesaria” en el Parlament. Tampoco la CUP, partido pretendidamente asambleario y anticapitalista que avala la secesión y la salida de la UE, ha fijado cifra alguna, dando por sentado que ellos son los representantes genuinos del “pueblo” catalán, aunque sólo el 7,1 % de los votantes les hayan votado en el que hasta ahora es su mejor resultado electoral. Estamos ante un proceso ilegal políticamente y deshonesto intelectualmente porque ninguna mayoría, grande o pequeña, legitima a los diputados de una Comunidad Autónoma a iniciar un proceso de secesión, como ninguna mayoría en una Diputación o Ayuntamiento legitima a diputados o concejales a declarar la independencia de su provincia o ciudad.

Finalmente, estas elecciones constituyen también un fraude económico porque los partidos políticos que dicen querer la independencia para hacer “un país nuevo y justo” ocultan a los catalanes que la declaración unilateral de la independencia tendrá consecuencias muy negativas a corto y medio plazo sobre la actividad económica, el empleo, la recaudación, y el bienestar de los catalanes. Por ello, la República Catalana ni será nueva, porque estará en manos de Mas-Junqueras y la comparsa de la CUP, ni será más justa sino bastante más pobre. La coalición CDC-ERC y el MNIC pretenden hacernos creer que nos acostaremos una noche siendo ciudadanos de una Comunidad Autónoma y nos levantaremos al día siguiente siendo ciudadanos de un estado independiente… y todo seguirá igual. Seguiremos siendo ciudadanos de la UE; las empresas catalanas continuarán en Cataluña y exportarán al resto de Comunidades españolas y a la UE lo mismo que exportan ahora; las entidades financieras con sede en Cataluña seguirán operando con el BCE; y se mantendrá también inalterada la recaudación tributaria.

Todo este edificio de cartón piedra carece de cualquier consistencia porque ocurrirá exactamente lo contrario de lo que nos dice Mas-Junqueras. La República de Cataluña (RC) quedará fuera de la UE durante bastantes años, quizá décadas; se reducirán considerablemente las exportaciones a España y al resto de la UE; las empresas se desdoblarán para seguir operando en España y deslocalizarán parte de su producción para evitar el arancel de la UE y otras trabas administrativas; las principales entidades financieras catalanas desplazarán sus sedes a España para seguir operando con el BCE y se producirán importantes salidas de capital que obligarán a establecer controles; y la RC recaudará bastante menos de lo pretenden hacernos creer. Simulaciones en escenarios realistas indican que, sólo la caída de las exportaciones a España y a la UE, reducirán el valor añadido y la recaudación neta por impuestos sobre los productos en el 16,5 y 16,2 por ciento, respectivamente. Similares caídas cabe esperar en la recaudación por impuestos directos y cotizaciones sociales. Además, el gobierno catalán tendrá que asumir gastos adicionales que el propio Mas ha cifrado en 39.000 millones de euros. A nadie se le escapa que estos efectos negativos a corto y medio plazo serán irreversibles en muchos casos.

Caída del valor añadido en el modelo con input-output con consumo endógenos,  2011.
  Caída de las exportaciones al resto de España
Caida de las exportaciones al reto de la UE
  30 40 50 60 70
5 9,24 12,04 14,84 17,64 20,44
10 10,06 12,87 15,67 18,47 21,27
15 10,89 13,70 16,50 19,30 22,10
20 11,72 14,52 17,33 20,13 22,93
25 12,55 15,35 18,16 20,96 23,76

Conclusión

Los catalanes tenemos una doble oportunidad de expresar, primero el 27 de septiembre y dentro de unos meses en las próximas elecciones generales, nuestro deseo de continuar siendo catalanes, españoles y europeos, y rechazar el proceso secesionista –políticamente ilegal, intelectualmente deshonesto y económicamente regresivo– impulsado por algunos gobernantes irresponsables, dispuestos a arriesgar el bienestar de los catalanes y a poner fin al período más largo de convivencia en libertad, concordia y prosperidad de nuestra Historia para satisfacer las ambiciones de dos políticos en uno –Mas-Junqueras–, irresponsables, anticuados y oxidados.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"
(artículo publicado en Expansión el 11 de septiembre de 2015)