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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

NO BASTARÁN LOS VOTOS (autor: Albert Hidalgo)

Un año más, los grandes líderes mesiánicos y crea patrias en Cataluña, han vuelto a darse el gran baño de masas propio de los grandes e indeseables regímenes de otros tiempos. Nunca las grandes movilizaciones de masas que se derivan de las propagandas políticas del régimen de turno, han pasado a la historia con buena prensa, ni han sido consideradas de forma triunfal por nadie, salvo por aquellos que han arado, sembrado, cultivado, regado y cosechado tales manifestaciones masivas de tintes fascistoides, totalitarias e invasoras de un espacio y un territorio que nos pertenece a todos.

Un año más, muchos vuelven a considerar un éxito tal agitación de masas uniformadas, como borregos camino del seguro cerco al que se dirigen guiados por un cabrero que nunca tuvo entre sus objetivos, concederles la libertad, sino encerrarlos más bien en su cortijo estelado para gloria y honor de sus propios bolsillos.

Un año más, han decidido subirse a un tren sin frenos y abocado a descarrilar ante los despropósitos golpistas de un maquinista decidido a hacerlo saltar por el precipicio de sus mentiras y engaños, sobre un país que no existe y frente a la voluntad soberana de un pueblo español al que ningunean, desprecian y pisotean, comenzando por los propios ciudadanos españoles de Cataluña a quienes se nos excluye de ese tren inflamable y de la propia Cataluña que somos y de la cual formamos parte.

Un año más, pero un año determinante ante un desafío absolutamente crecido y prepotente al que muchos pretenden frenar por la vía de los votos, unos votos divididos y repartidos entre diversos partidos unionistas. Unionistas, pero incapaces de unirse para hacer frente ante el despropósito de unas votaciones plebiscitarias que nadie ha movido un dedo para impedir. Una vía muerta, por tanto, que difícilmente podrá desviar la trayectoria de un tren, donde partidos absolutamente antagónicos han sido capaces de ir de la mano en pro de su amenaza secesionista, convirtiendo mezquinamente una jornada electoral en un plebiscito separatista, por más que oficialmente lo pinten como lo quieran pintar.

Tiempo pues de petición de voto por parte de los partidos, para unas elecciones en las que más que nunca se hace necesaria la participación masiva de la ciudadanía, teniendo en cuenta que los separatistas irán todos a votar y sin excepción, mientras que el resto dividirán su voto u optarán, como casi siempre, por quedarse en casa. Posiblemente y mal que nos pese a muchos, ni con los resultados más optimistas serán suficientes los votos, para frenar un frente secesionista con una capacidad de movilización absolutamente superior a la de cualquier formación oponente y de la que suelen hacer alarde y ostentación cada 11S. La siembra, el cultivo y la cosecha del separatismo lleva tantos años abonada y sin frente alguno, que se hace difícil pensar que puedan ahora frenarlos ni las mejores expectativas de voto. Votos necesarios, al fin y al cabo, pero seguramente insuficientes para hacer recapitular al adversario, subido cómodamente a ese tren de alta velocidad al que nunca y en ningún caso, se le debería permitir su salida de la estación.

Lamentablemente, el próximo 27S, todas las fuerzas políticas permitirán la salida de dicho tren con parada en unas elecciones supuestamente parlamentarias, pero con destino inequívocamente plebiscitario. Todas las fuerzas políticas se mostrarán seguras de poder subir a la cabina de mandos del mismo, siendo solamente una la que logre hacerse con ella y muy pocas las posibilidades reales de lograr frenarlo.

La vorágine, la prepotencia y el poderío del que hace alarde el separatismo se ha crecido de tal manera, que con ser necesarios, no serán suficientes un puñado de votos para frenarlos.

Albert Hidalgo Martín
Colaborador "Espanya i Catalans"