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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

LA LIBERTAD E IGUALDAD EN PELIGRO (autor: Clemente Polo)

La manifestación del 11 de septiembre en Barcelona –cuidadosamente planificada, organizada y financiada por las administraciones públicas catalanas y las organizaciones del movimiento nacional-independentista catalán (MNIC) durante los doce meses previos–, constituyó el pistoletazo de salida de la campaña de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre (27-S). Sabido es que la lista “Junts por el sí” –“Juntos por el sise”, en  traducción libre–, intenta aprovechar el tirón de la movilización de la Diada para conseguir una rácana mayoría –en escaños o votos, según convenga– y seguir adelante con su ilegal y fraudulento programa de secesión, empleando un discurso plagado de falsedades e ilusorias promesas.

Un fraude en toda regla a los catalanes que comienza por calificar arteramente como plebiscitarias unas elecciones autonómicas; pasa por engañarlos dolosamente cuando aseguran que Cataluña seguirá en la UE, las administraciones públicas dispondrán de más recursos, y las empresas y entidades financieras seguirán operando en Cataluña como el día anterior; y termina  prometiéndoles una República ‘nueva y justa’ cuyo presidente será Mas, presunto cerebro de la trama ilegal de financiación del 3 % que denunció el president Maragall, y su vicepresidente Junqueras, el líder de ERC que ha secundado el plan secesionista de Mas durante los últimos tres años en el Parlament.

Del partido ‘único’ a la ruptura con España y la UE

Como acertadamente señalaba Javier Marías hace pocos días, “el disparate catalán ha alcanzado cotas grotescas y de una zafiedad intelectual sin límites”, una especie de dislate “digno del españolísimo Torrente”. Refiriéndose al régimen, más viejo que nuevo, que Mas-Junqueras quiere imponernos a los catalanes, señalaba Marías que “la imitación de Franco tuvo su punto culminante hace unos meses, cuando Artur Mas sugirió que votar contra él equivalía a votar contra Cataluña”, y alcanzó una cima esperpéntica difícil de igualar cuando enroló en su lista a Junqueras, presunto jefe de la oposición y “líder de un partido que lleva ochenta años aventado y dando tumbos”.

Está claro que pocas iniciativas verdaderamente democráticas cabe esperar de quienes se han  conjurado para aprovechar la legitimidad que otorga nuestro sistema político a unas elecciones autonómicas para saltarse al día siguiente la legalidad y destruirla con apelaciones a la voluntad del ‘pueblo’ catalán, típicas de regímenes totalitarios. Me pregunto si quienes tienen intención de votar a la lista de Mas-Junqueras han reparado en que su actitud nos faculta al resto de catalanes a desacatar el orden constitucional que pudiera surgir en Cataluña tras las elecciones. ¿Por qué tendríamos que aceptar nosotros una constitución catalana, redactada por una exigua mayoría de diputados independentistas en el Parlament, cuando ellos se consideran legitimados para ignorar la Constitución española aprobada con el respaldo de la inmensa mayoría de diputados en Las Cortes? Resulta evidente que si una minoría de ciudadanos, los catalanes independentistas, pueden saltarse a la torera la Constitución, también una minoría de catalanes podemos desacatar la constitución catalana que pueda aprobar el Parlament.

El asunto es incluso más grave de lo que pudiera parecer a primera vista. Si se confirmaran el 27-S los resultados de las últimas encuestas, la lista Mas-Junqueras tendría que contar con el apoyo de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) para alcanzar esa mayoría exigua y formar gobierno. Para hacernos una idea de hacia dónde podría encaminarse la sociedad catalana vale la pena echar una ojeada al ‘programa’ de la CUP. Su plan es muy simple: pretenden desconectar a Cataluña de España y de la UE suspendiendo “toda la legislación estatal y de la Unión Europea lesiva para las clases populares” –concepto que los líderes de la CUP ni se molestan en definir–, e iniciar “un proceso constituyente abierto y popular” tutelado por movilizaciones callejeras. A nadie se le escapa que si Mas-Junqueras aceptan esas exigencias, nos adentraríamos en un período de gran inestabilidad política y social y severa regresión económica que convertiría lo acontecido en Grecia, tras la victoria de Syriza en enero, en una broma de colegiales.

La libertad y la igualdad en riesgo

Muchos seremos los catalanes que daremos la espalda a la lista Mas-Junqueras y espero que seamos los suficientes para que Mas-Junqueras-CUP desistan, por el momento, de seguir adelante con su plan para desconectarnos de España, la UE y el BCE, y los principales organismos internacionales (ONU, FMI, OCDE, OMC, etc.). Me temo, sin embargo, que la reedición del gobierno de la pasada legislatura intensificará las políticas que han transformado Cataluña en una suerte de gueto invertido, esto es, un lugar del que se puede uno marchar pero al que ningún ciudadano del resto de España puede acceder en igualdad de condiciones. No me sorprendería si el ‘nuevo’ régimen impone a los escolares cantar ‘Els segadors’ mientras izan la bandera estrellada, o nos exige asistir a exhibiciones ‘castelleras’ y bailar sardanas los domingos. Cualquiera que no comparta sus planes para ‘catalanizar’ y ‘desespañolizar’ a la sociedad catalana será considerado sospechoso y delatores anónimos lo denunciarán ante el ‘Consell Nacional de Catalanitat’. No es ninguna broma.

Son bastantes los catalanes que han tenido que marcharse de Cataluña en los últimos años ante las continuas agresiones sufridas –Boadella es el caso más conocido– y numerosos los españoles –Savater, Mora, Díez, etc.– a quienes se ha impedido dar una conferencia en la Universidad o realizar una visita de cortesía –Aznar– a un centro de investigación financiado por la Administración Central. La periodista Grau fue censurada por apuntar la debilidad de los argumentos independentistas y acabó abandonando ARA, un diario al servicio del independentismo generosamente subvencionado por el gobierno catalán y empresas afines al régimen. La escritora Peri Rossi fue expulsada de una tertulia en Catalunya Radio y a Elvira Lindo se le impidió oficiar con normalidad como pregonera de las fiestas de Barcelona por osar emplear el castellano, su lengua, y la lengua mayoritaria de los catalanes.

Y somos muchos también los catalanes que tenemos que sufrir a diario que los subvencionados cachorros protofascistas del MNIC nos llamen fachas, y aguantar estoicamente que se nos tache de “porc espanyol”. Al día siguiente de la Diada de 2012, tuve que soportar la desfachatez de una ‘compañera’ que, entre risitas nerviosas, me dijo ‘no te preocupes, hombre, te daremos el pasaporte’. No me quedó claro si se refería al documento acreditativo de mi nacionalidad –ya tengo uno, le contesté–, o a otro tipo de pasaporte, pero les aseguro que sentí el aliento del franquismo en el cogote.

La campaña empieza el 28 de septiembre

El proyecto secesionista de Mas-Junqueras-CUP constituye una seria amenaza al orden constitucional, a la concordia y al bienestar de la inmensa mayoría de los españoles que no debería dejarnos indiferentes a nadie, ni en Cataluña ni en el resto de España. Hay que ir a votar el 27-S pero la verdadera campaña comenzará el día 28. Aunque la secesión no se producirá inmediatamente como quiere la CUP, disponemos sólo de tres meses para afrontar las decisivas elecciones generales de diciembre y evitar que España quede en manos de políticos dispuestos a negociar con los independentistas (Sánchez) –ni Susana Díez sabe sobre qué–, o a hablar con ellos sobre el derecho a decidir (Iglesias) .

Y sólo nos quedan unos pocos años para intentar revertir la situación en Cataluña, algo que no ocurrirá mientras el gobierno de la Generalitat siga controlando a su antojo el entramado de administraciones públicas y medios de comunicación, públicos y subvencionados, y su alargada mano alcance a patronales, sindicatos, colegios profesionales, clubes y asociaciones deportivas y culturales, etc.; y, sobre todo, mientras las instituciones centrales del Estado sigan mirando hacia otro lado para no echar más leña al fuego cuando ruge Marduk. En juego están nada menos que la libertad y la igualdad de todos los españoles.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"
(artículo publicado en Expansión el 25 de septiembre de 2015. Versión original que puede diferir en algún punto de la publicada.)