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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

12-O: CON LA CONSTITUCION, CONTRA EL GOLPISMO (autor: Clemente Polo)

Las asociaciones Arbil, Convivencia Cívica Catalana, Movimiento Cívico Espanya i Catalans, Plataforma Hispanoamericana Cataluña, Regeneración Democrática y Somatemps celebrarán la Fiesta Nacional de España y de la Hispanidad en Barcelona el 12 de octubre. La manifestación, con el lema “Barcelona, capital de la Hispanidad”, partirá del edificio de La Pedrera a las 11 de la mañana y al llegar a la Plaza de Cataluña se realizará un acto para reivindicar los principios constitucionales y la españolidad de Cataluña. La asociación Empresaris de Catalunya se ha adherido a la convocatoria y anima a participar a todos los ciudadanos, asociaciones y partidos políticos constitucionalistas. Por su parte, ni Societat Civil Catalana, cuyo presidente ya anunció su intención de no participar en manifestaciones “típicamente españolistas”, ni los llamados partidos políticos ‘constitucionalistas’ han respondido a las reiteradas invitaciones del Comité Organizador para regocijo de los medios afines al régimen nacional-independentista.

Defensa del orden constitucional

Aunque cada una de las asociaciones que integran el Comité Organizador del 12 de octubre tiene su propia idiosincrasia, me atrevo a decir que a todas las une el deseo de mostrar al resto de los españoles que hay catalanes dispuestos a reivindicar y defender la libertad, la justicia, la pluralidad y la igualdad, como valores supremos de nuestro ordenamiento jurídico, tal y como establece el artículo primero de nuestra  Constitución. Una Constitución que reconoce la oficialidad de todas las lenguas; la igualdad de todos los españoles; el sometimiento de los ciudadanos y los poderes públicos a la Constitución y las leyes; garantiza los derechos políticos y sociales fundamentales; y establece la obligación de contribuir para sostener un sistema fiscal justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad. Una Constitución, por último, que desarrolla una razonable división de poderes y competencias de carácter federal y fue refrendada por la inmensa mayoría de españoles, incluidos el 90,5% de los catalanes.

Desde esta perspectiva constitucionalista, 2015 puede considerarse un año negro, sólo comparable con 1981 cuando algunos mandos militares intentaron poner fin a nuestra recién inaugurada democracia. Por primera vez desde la aprobación de la Constitución en 1978, el presidente del gobierno de una Comunidad Autónoma española, Artur Mas i Gabarró,  convocó el pasado enero elecciones autonómicas en clave plebiscitaria con el propósito declarado de culminar el proceso de independencia de Cataluña. En julio, Mas y Junqueras acordaron concurrir a las elecciones con una lista ‘unitaria, “Junts pel sí”, y se conjuraron para declarar la independencia antes de 8 meses –para Sant Jordi 2016–, en caso de ganarlas.

Una minoría golpista

Las elecciones se celebraron el 27 de septiembre (27-S) y la lista “Junts pel 3%” de Mas-Junqueras obtuvo 62 escaños, 9 menos que los logrados por CiU y ERC en las anteriores elecciones autonómicas. A pesar del evidente fracaso electoral cosechado, Mas-Junqueras están intentando subir a su barco a los 10 diputados de la CUP, para impulsar desde el gobierno y el Parlament de Cataluña su plan de secesión. Aunque nuestra Constitución no contempla la posibilidad de que una Comunidad Autónoma pueda independizarse –como tampoco el Estatut de Cataluña admite la secesión de una parte de su territorio–, puede naturalmente reformarse. Pero ante la imposibilidad de aprobar reformas contrarias al principio de igualdad de los españoles ante la ley, Mas y los independentistas catalanes han apostado por saltarse a la torera la Constitución, las leyes y las sentencias de los tribunales, y pretenden dar un golpe de Estado civil, diseñado y ejecutado por el gobierno y el Parlament de Cataluña.

Los catalanes, como el resto de españoles, tenemos la obligación de denunciar esta agresión y defender la Constitución de 1978 que inauguró el período de libertad, concordia y prosperidad más prolongado de nuestra Historia. Como dijo Vargas Llosa en el acto que celebró la asociación Libres e Iguales en el Ateneo de Madrid el pasado 22 de septiembre “hay que erradicar la peste del nacionalismo que ha echado raíces en un sector amplio de Cataluña”. Y tenemos que hacerlo, en primer lugar, por higiene democrática, ya que la gran mayoría de los catalanes queremos que Cataluña siga formando parte de España y de la UE. De hecho, sólo 37 catalanes de cada 100 votaron la lista Mas-Junqueras, que propone divorciarse de España, o la lista de la CUP que quiere romper además con la UE, la OTAN, el BCE, el FMI y demás instituciones del sistema capitalista.

Un estado viejo, inestable y más pobre

La segunda razón de peso para oponernos a la secesión de Cataluña es puramente egoísta: el ‘nuevo’ estado catalán ni sería nuevo ni más estable ni más rico, sino todo lo contrario. El gobierno quedaría en manos del propio Mas, imputado por cuatro delitos –desobediencia grave, prevaricación, malversación de caudales públicos y usurpación de funciones–, y de los líderes de ERC y la CUP que apoyaron a Mas en la pasada legislatura. Sería, además, un gobierno inestable ya que resultará difícil, cuando no imposible, alcanzar acuerdos duraderos entre partidos con puntos de vista tan dispares. Además, la ruptura con España y la salida de la UE aumentarán la inseguridad jurídica; provocarán una caída de las exportaciones a España y al resto de la UE; reducirán el atractivo de la economía catalana para los inversores extranjeros; provocarán la deslocalización de empresas y entidades financieras; y hará que nos llevemos nuestros ahorros a lugares más seguros. España y la UE también perderán aunque la verdadera catástrofe, como apuntó también el Nobel peruano, la padecerá Cataluña que se convertirá en “un pequeño país, manipulado y gobernado por minorías fanáticas”. Y bastante más pobre, añadiría yo. ¡Menudo país nuevo, justo y próspero el suyo!

Deje de engañarnos a los catalanes, Sr. Mas, sacando conejos de la chistera. Los catalanes no necesitamos promesas ilusorias porque, pese los estragos de los últimos años, tenemos una renta per cápita que es el 24,5 % superior a la del resto de españoles, y el 13 % mayor que la media de las regiones de la UE. Es usted quien está poniendo en riesgo nuestro bienestar con sus irresponsables ocurrencias y alianzas para salvar su propio pellejo y el del resto de imputados de su partido, comenzando por su fundador y padrino político, el defraudador confeso Jordi Pujol i Soley; siguiendo por Daniel Osàcar, su secretario personal (2000-2005) y tesorero de CDC (2005-2011), imputado en el caso Palau; y terminando por la saga Pujol-Ferrusola, muy interesados en que Cataluña sea independiente para escapar de la justicia. Por todo ello, pediremos su dimisión el 12 de octubre en la Plaza de Cataluña de Barcelona, y exigiremos al gobierno español que cumpla y les haga cumplir la Constitución y las sentencias de los tribunales

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"
(artículo publicado en Expansión el 10-11 de octubre de 2015)