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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

"GAME OVER" (autor: Javier Megino)

Somos todos conscientes de que la deriva separatista ha llegado a su punto álgido y nadie puede dudar de la seriedad del tema cuando, como es el caso, ya no queda atisbo alguno de duda razonable. De hecho, para muchos es necesario compensar, de forma contundente y “proporcional” al agravio generado, la sensación de vergüenza y marginación que padecemos más de la mitad de los catalanes por el mero hecho de ser leales a nuestro marco jurídico y al Estado de Derecho. Y, todo ello, originado por unos representantes en nuestras instituciones autonómicas, en el "bando" separatista, que dejan muchísimo que desear al demostrar con holgura que están alejados del umbral mínimo de capacitación exigible para cualquier gestor que, en su actividad, es partícipe y administrador de lo público.

Ante estos derroteros entiendo que ya no sirven posiciones acomplejadas o permisivas, como antídoto al golpismo y la manipulación de los afectados por el virus del fanatismo paranoico-separatista. Se ha de aplicar sin contemplaciones el articulado de nuestra Carta Magna, especialmente lo referente a un caso tan singular como el que estamos inmersos. Con una perspectiva positiva hemos de encontrarle el valor añadido a toda esta aventura, para que la experiencia sirva como acicate regenerador del patriotismo constitucional español, sacando provecho a estas vivencias para que sirvan de evidencia didáctica útil a nuestra futura jurisprudencia.

Tras la respuesta en tiempo y forma del Tribunal Constitucional y resto de instancias del estado, que ayer nos presentó de forma solvente el presidente Rajoy, desde aquí reivindico públicamente nuestra lealtad al gobierno de la nación y a las medidas que se adopten en defensa de nuestra Ley Fundamental. Confiando en que, pese a la imagen transgresora que hemos dado los catalanes ante el mundo, quede claro que existe una mayoría leal y obediente a las reglas de juego. Hemos de evitar que permanezca en la memoria esta imagen retrógrada y aldeana, equivocada de siglo, que se cree dueña de los sentimientos y las voluntades de todos los que hemos nacido y/o vivimos en Cataluña. Pese a que las instituciones nos defrauden y estén secuestradas por una fanática minoría, hemos de posibilitar que se dé un vuelco a la situación y sea la mayoría de la sociedad, con coherencia y visión de futuro, la que imponga su criterio.

En definitiva: "el juego ha terminado". Toca posicionarse y, ante el error fatal que han cometido siguiendo con la apuesta rupturista, hemos de sentar las bases para reordenar el escenario político y evitar la repetición de una crisis como la actual. La intervención de las instituciones garantes de la legalidad constitucional debería servir para ajustar y pulir el ordenamiento jurídico, aplicándose las pertinentes correcciones para que toda sublevación o motín quede relegado a los libros de piratas. Por ello, hemos de ver en positivo esta oportunidad, que nos ha servido para presentar con nitidez las causas de la insumisión, destruyendo el caldo de cultivo que ha activado este virus para estar vacunados ante futuros brotes, contagios o mutaciones.

Con el diagnóstico, por tanto, de las causas que han alimentado esta epidemia, es obligación de la ciudadanía española el participar en la puesta en marcha de soluciones que, tras décadas de concesiones al separatismo, han ido degenerando del "fem país",  al "som una nació" y definitivamente al actual "volem un estat nou", definiendo un nuevo escenario sin preferencias ni concesiones a la carta, en el que se acoten ámbitos de poder para que, sin perder la capacidad de autogobierno, impidamos situaciones como las que nos toca padecer en la actualidad. Dicho de otro modo, apuntalar un sistema en el que la descentralización sea realmente eficiente y administrativa, en lugar de habilitar nichos de poder político al servicio de oligarquías corruptas.

En definitiva, ¿se ha pensado que quizás convendría, aprovechando las posibilidades de actuación que este esperpento nos ha brindado, que puede ser el momento de replantearnos algunas transferencias y promover instrumentos de cohesión nacional? Me estoy refiriendo, por ejemplo, a casos como los relativos a:

1. La Educación, asegurando que ésta se imparta sin manipulaciones interesadas para ir modelando conciencias. Idéntica en contenidos para toda España y siendo incuestionable el uso en la docencia de la lengua común de todos los españoles,

2. La puesta en valor del sentimiento de pertenencia a nuestra nación, promoviendo un patriotismo constitucional e integrador.

3. Liberar a los medios de comunicación públicos de mediatizaciones interesadas partidistas, para evitar que se conviertan en herramientas de adoctrinamiento y erosión de la legalidad, como sabemos que ha sucedido al amparo de subvenciones y saneamientos de cuentas de resultados.

4. Asegurar la absoluta igualdad de los españoles en lo relativo a los servicios fundamentales, como son la Sanidad y la Educación.

5. Garantizar la fidelidad de todos los cuerpos y fuerzas de Seguridad a la legalidad constitucional vigente.

6. Eliminar cualquier tipo de privilegio económico territorial en un marco común, consensuado y solidario.

7. Penalizar, de forma inmediata, cualquier actitud pública que promueva el odio o el enfrentamiento entre españoles.

8. Ilegalizar, como ya sucede en muchos países de nuestro entorno, cualquier organización que promueva la quiebra de la soberanía del pueblo español, la secesión de una parte del territorio nacional o la violación de la legalidad constitucional.

9. Redimensionar las diversas estructuras territoriales de poder con criterios de eficiencia.

10. Actuar con contundencia ante situaciones de corrupción o aprovechamiento interesado del poder.

Pero hoy lo que compete es apoyar a nuestras instituciones, valorar el esfuerzo del Gobierno por exigir el cumplimiento de la Ley y acabar de darle carpetazo al problema del separatismo con los mínimos costes y repercusión en la credibilidad de España, esperando que nuestra imagen siga al alza y no nos condicione, a los catalanes, la ineptitud y carencias de los que en su idolatrado 9N votaron favorablemente en el Parlamento autonómico por la "desconexión". A los inductores de todo este proceso ilegal, muchos ya señalizados personalmente, les deseo que en unos días recuerden con añoranza tiempos mejores.

Las medidas implementables para que esto no se repita son algo que correspondería trasladar, cuanto antes mejor, a todos los españoles. Yo estoy convencido de que la mayoría está bastante saturada y harta de todo este tema y me da la sensación de que, tras el “Game Over”, muchos estamos a favor de evitar que vuelva a salir en pantalla “Insert Coin” para otra nueva partida. Esperaremos...

Javier Megino
Secretario General de "Espanya i Catalans"