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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

GOLPE AL ESTADO E INVESTIDURA FALLIDA (autor: Clemente Polo)

La XI legislatura ha empezado con bríos desbocados en el Parlament de Cataluña. Tras la constitución el 26 de octubre, Forcadell, presidenta de la ANC hasta hace unos meses, fue elegida presidenta de la cámara con el respaldo de los 62 diputados de la plataforma “Junts pel Sí”, los 10 de la CUP y 5 de los 10 de “Catalunya si que es pot”.

Sin perder un minuto, Forcadell se dirigió a los diputados para anunciarles el final de la era autonómica y el inicio del proceso de creación de un estado catalán, en un breve discurso que culminó con un vibrante ¡viva la republica catalana! Aunque los independentistas más ardientes echarían de menos alguna referencia als Països Catalans, quizá lo más desafortunado de su deshilvanado discurso fue exhibir las Constituciones de Cataluña, un compendio de privilegios del clero, la nobleza y la burguesía, y citar a Lincoln, el presidente estadounidense que defendió la Constitución que había jurado cumplir hasta sus últimas consecuencias.

Al día siguiente, la plataforma “Junts pel Sí” y la CUP presentaron una propuesta de resolución de ocho puntos para iniciar el proceso de creación del estado catalán independiente, y Forcadell reunió a la Mesa del Parlament el 3 de noviembre para tramitarla por vía de urgencia y aprobarla antes de la celebración del debate de investidura el 9 de noviembre.

Golpe al Estado

A las 10:00 de la mañana se iniciaba el pleno ordinario para discutir la propuesta de resolución en la que “se declara solemnemente el inicio de la creación de un estado catalán independiente en forma de república”, se establece un plazo de treinta días para iniciar la “tramitación de las leyes del proceso constituyente, seguridad social y hacienda pública”, y se insta “al futuro gobierno a cumplir exclusivamente las normas emanadas de esta cámara”. A instancias de la CUP, los proponentes presentaron varias enmiendas el 6 de noviembre para asegurarse de que el nuevo gobierno catalán “blindará derechos fundamentales que puedan estar afectados por decisiones de las instituciones del Estado español”, y hará caso omiso de las leyes del Estado que los ‘conculcan’.

Tras la intervención de los portavoces independentistas, Coscubiela, García Albiol, Arrimadas e Iceta se esforzaron en hacerles ver las contradicciones e inviabilidad de sus propuestas y advertirles de las nefastas consecuencias políticas y jurídicas que acarreará no sólo a ellos, sino a los catalanes de a pie, vulnerar la legalidad democrática. Todo fue en vano y ni siquiera los consejeros Mas-Colell, Jané o Vila, que se mostraron tan airados al conocer la ‘barbaridad’ de resolución hace unos días, tuvieron la decencia de abstenerse. Nadie duda de que la resolución y las enmiendas aprobadas por 72 diputados hoy constituyen un ataque gravísimo a nuestro Estado de Derecho, ni que al gobierno español le compete poner el asunto en manos del Tribunal Constitucional (TC) para suspender sus efectos, y adoptar las medidas políticas y acciones judiciales que correspondan para exigir responsabilidades a quienes contravengan al TC. Rajoy ya se ha puesto manos a la obra y el miércoles reunirá el Consejo de Ministros y el jueves presentará el recurso de inconstitucionalidad.

Investidura fallida

A las 17:00 horas se inició el pleno en el que el Sr. Mas i Gavarró, a propuesta de la presidenta, desgranó su programa de gobierno. Algunos diputados se preguntaban tirando de ironía si Mas propondría nacionalizar los bancos o salir del euro para atraer a los diputados de la CUP cuyo “internacionalismo reclama soberanía para poder desplegarse en su plenitud”. ¡Cráneos privilegiados!

Tras afirmar que el independentismo ha recibido un mandato democrático para construir un estado independiente en 18 meses, Mas enumeró tal cantidad de iniciativas y proyectos que difícilmente podría realizar un Estado constituido y estable en varias décadas, mucho menos su estado constituyente. Entre las iniciativas económicas, mencionó la puesta en marcha de la seguridad social, la hacienda pública y un banco central en cuyo diseño “están trabajando los mejores especialistas”. Aceptó también cumplir todas las exigencias de la CUP incluidas en la resolución aprobada horas antes, y prometió un país más libre, justo, rico y transparente, similar a Finlandia o Dinamarca, con más empleo y menos paro, pensiones más altas, mejores servicios públicos e infraestructuras, etc. En opinión de Mas, lo que ha impedido conseguir estos objetivos hasta ahora ha sido el no haber dispuesto de instrumentos de estado y haber estado sujetos al Estado español que ha incumplido sus compromisos y rechazado el autogobierno de Cataluña.

Finalmente, Mas recurrió a un tópico muy manido para reivindicar su candidatura. Estamos en una encrucijada crucial donde tenemos que elegir entre subordinación y libertad, y dirigiéndose a la mayoría independentista advirtió del riesgo que comporta no tener a un timonel experto para dominar las velas henchidas. Resulta difícil prever que hará en las próximas semanas una formación cuyo ‘consejo político’ –reunido en Perpignan, una ciudad de los ‘països catalans’ el 7 de noviembre– sólo logró acordar que no se presentará a las elecciones generales el 20 de diciembre (20-D) porque “no ve las Cortes como «un marco de oportunidad para la consecución de la independencia»”. Por otra parte, uno de los diputados que participó en la conferencia manifestó su disposición a negociar la investidura de otro miembro de la plataforma, sin descartar que pudiera ser de CDC. La cuestión es si Mas estará dispuesto a sacrificarse o si CDC estará dispuesta a deshacerse de Mas. De momento, todos callan.

Conclusión

Contra lo que el propio Mas da a entender, el bloqueo de la CUP le viene como anillo al dedo al president en funciones que puede seguir al frente del gobierno hasta las elecciones generales del 20-D sin sentirse comprometido con la resolución hoy aprobada. Será, vistos los resultados electorales, cuando Mas decidirá si da un paso atrás o convoca, como me inclino a pensar que hará, elecciones anticipadas en marzo. A las elecciones Mas se presentaría como la doble víctima de la ‘cacería mayor’ organizada por Madrid y la intransigencia de la CUP. Lo único que podría frustrar su plan es que el TSJC proponga su inhabilitación entretanto.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"
(artículo publicado en Expansión el 10 de noviembre de 2015)