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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

LA LEGION NOS HA DEVUELTO NUESTRO ORGULLO (autor: Francisco Oya)

Artículo publicado en Alerta Digital el 13/04/2016  

Revés a la izquierda y al separatismo. Las calles de Hospitalet, abarrotadas el Jueves Santo para ver el desfile procesional de los legionarios

Revés a la izquierda y al separatismo. Las calles de Hospitalet, abarrotadas el Jueves Santo para ver el desfile procesional de los legionarios

Durante los pasados Jueves y Viernes Santo se produjo un hecho insólito, que rompe con la imagen que de Cataluña se viene manufacturando y difundiendo incansablemente por parte de los medios afines al separatismo. La Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona desfiló –previa invitación de párroco y cofradía respectivamente- por las calles de Hospitalet de Llobregat y Palafolls, acompañando al Cristo de la Buena Muerte.

De nada sirvió la feroz oposición de los ayuntamientos de dichas localidades, en la que no ha faltado de nada: llamadas al obispo para pedir la cabeza del insolente párroco, prohibición de la procesión por parte de los alcaldes socialistas (obligando a los interesados a acogerse al derecho de manifestación), difusión del bulo de que se prohibiría la manifestación de todos modos por parte de la Generalitat, artículos tendenciosos en los medios oficiales o subvencionados por el gobierno autonómico, campaña de insultos y descalificaciones -incluyendo pintadas en la iglesia de San Luis y en la Plaza de la Constitución que el consistorio de Palafolls no se da ninguna prisa en borrar-, anuncio de una contramanifestación intimidatoria con amenazas escasamente veladas de choque violento. Pero, como en el célebre soneto de Cervantes:

Caló el chapeo, requirió la espada
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Los legionarios desfilaron durante horas por las calles, con sus camisas arremangadas, remedando en tierra catalana la tradición vigente desde 1928, por la que un pelotón lleva en volandas al Cristo de la Buena Muerte –talla barroca del siglo XVII ejecutada por Pedro de Mena- durante la Semana Santa de Málaga. En realidad se trata de una copia de 1941, pues el original, junto con otras 14 tallas del mismo autor, fueron destruídas durante el furor iconoclasta anticatólico de la 2ª República.

Toda la puesta en escena se realizó con exquisito cuidado, sin agresividad, sin insultos, sin símbolos anticonstitucionales, sin banderías políticas, sin sectarismos excluyentes. Es decir, la antítesis de las concentraciones que organizan los separatistas. Miles de personas abarrotaron las calles y se cesaron de gritar: “¡Viva España!” y “¡Viva la Legión!”, con banderas españolas y catalanas, embriagándose de una cultura popular de saetas e imaginería barroca que el separatismo político y clerical ha intentado en vano desterrar de Cataluña durante los últimos 35 años.

El éxito fue incuestionable y tres héroes destacaron entre la masa de personas anónimas que lo hicieron posible. El padre Custodio Ballester, paradigma de una religiosidad viril, consecuente y desacomplejada, en las antípodas de la clerecía progre-apergaminada que logró la proeza de dejar vacías las iglesias catalanas. Oscar Bermán, único concejal de PP en Palafols y Hermano Mayor de la Cofradía, que no se rindió ante la oposición de su consistorio ni ante la evidente falta de entusiasmo de su propio partido. Y Jesús Cañadas, presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barcelona, que llevó a sus legionarios donde se lo pidieron, con cordialidad, galanura y el lema de la Legión en los labios: “Por España, me atrevo”. Los tres tienen algo en común: creen en lo que hacen, no buscan la promoción personal y no se dejan amedrentar fácilmente. Ello les ha llevado a un triunfo incontestable, vista la desproporción de fuerzas en liza.

El padre Custodio Ballester, al despedir a los asistentes a la procesión, definió al Cristo de la Buena Muerte como “nuestro Capitán, al que seguiremos”. Ha resultado profético, pues el más temprano seguimiento está siendo el de Oscar Bermán, al que el alcalde socialista de Palafolls Valentí Agustí, cual Caifás redivivo, está intentando a toda costa someter a juicio inicuamente http://www.alertadigital.com/2016/04/06/valenti-agusti-anuncia-acciones-penales-por-el-desfile-de-los-legionarios-en-palafolls-y-berman-le-responde-se-comporta-como-un-enfermo/

Tampoco faltó la figura de Pilatos, encarnada impecablemente por Javier García Albiol, lavándose las manos ante el vía crucis de su concejal y dejando hacer al alcalde socialista http://www.alertadigital.com/2016/04/10/consternacion-e-indignacion-entre-la-militancia-del-pp-catalan-por-el-silencio-de-la-direccion-regional-tras-los-incidentes-en-palafolls/

Hay otras cuestiones que merecen un análisis, como el odio indisimulado del separatismo y sus palmeros de izquierda hacia la Legión. El Ejército es de las pocas estructuras fundamentales que conforman un Estado que no ha sido cedido –ni total ni parcialmente- a las autonomías. De ahí la hostilidad permanente hacia él. La Legión es la élite del Ejército español, su principal fuerza de choque, la que mejor lo representa. Pero, a la vez, los miembros de la Hermandad que desfiló en las dos localidades catalanas no son soldados en activo en estos momentos, por lo que es inútil presionar a las autoridades militares para que los metan en vereda. La imagen de los legionarios llevando el Cristo en volandas tiene una fuerza incontestable y es internacionalmente conocida. Hasta el punto que militares de diversos países solicitaron participar cuando la procesión fue realizada para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011, con presencia del papa Benedicto XVI. En definitiva, es un icono que excita tanto el orgullo nacional como la fibra creyente en los católicos españoles. Por todo ello, la Legión se ha convertido en un compendio de todo lo que odian los separatistas. Y su presencia en las calles, vitoreada por los ciudadanos de Cataluña, es percibida correctamente como un desafío al separatismo y una reafirmación de la españolidad de los catalanes.

Por otro lado, se constata que unos ciudadanos de a pie han sido capaces de imponer su voluntad sin ningún apoyo de poderes económicos, mediáticos o políticos. Especialmente lamentable ha sido en este sentido la falta de apoyo del PP a su concejal de Palafolls y la inhibición de Ciudadanos. El separatismo ha demostrado ser un tigre de papel, y si la ciudadanía sigue mostrando en el futuro el mismo grado de resolución, sencillamente los separatistas no podrán seguir tratando a más de la mitad de la población como extranjeros en su propia tierra, negando de forma mezquina sus derechos culturales contra toda legalidad nacional e internacional y contra toda lógica elemental.

Por último, si nuestra patética izquierda pudiera abandonar por un momento las brumosas e interesadas mitologías del separatismo, entendería que es fundamental que la masa humillada de la sociedad catalana por una oligarquía parasitaria levante la cabeza. Por decirlo con palabras de Marx, “el proletariado, que no quiere ser tratado como la gentuza, necesita su valentía, su sentimiento de sí mismo, su orgullo y su sentido de independencia, mucho más que su pan”. La Legión Española nos ha devuelto nuestro orgullo. Y nada volverá a ser como antes.

*Profesor de Historia

Francisco Oya
Responsable del área lingüística de Espanya i Catalans