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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

LA ENCRUCIJADA DEL 26J: LO QUE ESPAÑA SE JUEGA (autor: Clemente Polo)

Artículo publicado en el diario Expansión el 11 de mayo 2016

Rajoy y Sánchez antes de iniciar el debate, el 15 de diciembre de 2015

Rajoy y Sánchez antes de iniciar el debate, el 15 de diciembre de 2015

La negativa de Sánchez a sentarse a hablar con Rajoy tras las elecciones del 20-D ha obligado al Rey a disolver las Cámaras y a convocar nuevas elecciones del ’cambio’ sin que el fracaso electoral ni las frustradas negociaciones subsiguientes hayan producido cambio alguno al frente de los partidos. Ignoro los cálculos que han llevado a los líderes del PSOE a mantener su rechazo frontal al PP pero puede inferirse de las rotundas declaraciones de la presidente de la Junta de Andalucía –“el PSOE no puede ir con el PP a ningún sitio”– que la negativa de Sánchez a formar un gobierno de coalición, lejos de ser un empecinamiento personal, refleja la posición del PSOE y el PSC, el partido con el que concurre coaligado a las elecciones generales en Cataluña. Y como prueba ahí está la velada amenaza que Iceta, secretario general del PSC, lanzó hace unos meses cuando advirtió a Sánchez que pactar con el PP equivaldría a firmar su “muerte política”.

Sánchez con Susana Díaz.

Sánchez con Susana Díaz.

Elecciones sin recambios

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

Sánchez reconoce en la noche del 20-D que al PP le corresponde formar gobierno.

A pesar de haber obtenido Sánchez e Iceta los peores resultados cosechados por el PSOE (82 diputados y 47 senadores) y el PSC (8 diputados y ningún senador) en unas elecciones generales desde la aprobación de la Constitución en 1978, ni uno ni otro asumieron su rotundo fracaso y siguen tan animosos al frente de sus respectivos partidos. Sánchez tuvo incluso la osadía de protagonizar una fallida sesión de investidura en la que obtuvo 130 votos favorables de los 350 posibles, y no contento con ello va a repetir como candidato del PSOE-PSC a presidir el Gobierno de España. Resulta innecesario insistir en que la noción de responsabilidad brilla por su ausencia en la ‘cultura’ de los políticos españoles, incluso cuando, como en el caso de Sánchez, han desarrollado toda su carrera en democracia.

Felipe VI y Pedro Sánchez en el palacio de La Zarzuela.

Felipe VI y Pedro Sánchez en el palacio de La Zarzuela.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

Rajoy en el balcón de la sede del PP celebra la victoria el 20-D.

El caso de Rajoy es algo distinto. El castigo relativo que sufrió el PP el 20-D –primera fuerza política con 123 diputados en el Congreso y 124 escaños (mayoría absoluta) en el Senado– no puede achacarse exclusivamente a su líder sino, a las adversas circunstancias económicas en que se desarrolló buena parte de la anterior legislatura y al afloramiento de numerosos casos de corrupción en el seno del PP que Rajoy no quiso o supo atajar a tiempo. Hace la friolera de siete años que advertí que la estrategia de dejar pudrirse los casos de corrupción acabaría pasando factura al PP; y así ha sido. La recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo registradas a partir del tercer trimestre de 2013 ayudaron a parar algo la previsible caída electoral pero no pudo evitar que el PP quedara muy lejos de la mayoría absoluta y a merced del resto de partidos.

Evolución del PIB real y la ocupación hasta 2015.

Evolución del PIB real y la ocupación hasta 2015.

La Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con los ministros Guindos y Catalá.

La Vicepresidenta Sáenz de Santamaría, con los ministros Guindos y Catalá.

Ignoro si Rajoy se planteó en algún momento dar un paso al lado para facilitar la formación del gobierno de coalición que él mismo propugna como la única salida viable a la endiablada situación actual; quizá no, pero si lo hizo pronto debió descartar la posibilidad al constatar que Sánchez e Iceta no estaban dispuestos a pactar con el PP, independientemente de quién lo liderara. La marcha de Rajoy en esas circunstancias sólo habría servido para que Rivera no hubiera podido apuntar a la continuidad de Rajoy al frente del PP para justificar el acuerdo que firmó con dos partidos, PSOE y PSC, que han avalado la inmersión lingüística y pretenden establecer un Estado federal asimétrico, y que, en el caso del PSC, llevó el ‘derecho a decidir’ de los catalanes en su programa electoral hasta julio de 2015. Espero que los ciudadanos españoles hayan tomado buena nota de la insospechada deriva de Ciudadanos.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo en el Congreso.

Sánchez y Rivera firmando el acuerdo en el Congreso.

Cambio de alianzas

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo.

Garicano (Ciudadanos) y Sevilla y Serrano (PSOE) celebrando el acuerdo.

Constatada la incapacidad de los líderes políticos para asumir sus responsabilidades políticas, los ciudadanos tenemos que sopesar muy mucho a qué partido vamos a votar el 26-J porque de nuestros votos dependerá que España siga siendo un Estado constitucional, donde prime la igualdad de todos los españoles y la seguridad jurídica, y cuente con un gobierno que promueva políticas que favorezcan el crecimiento económico y la estabilidad presupuestaria. Tras el también relativo fracaso de Podemos (42 diputados) y sus divergencias (En Comú, 12 diputados,  Compromís, 9 diputados, y En Marea-Anova, 6 diputados) que no lograron el 20-D sus objetivos de sobrepasar al PSOE-PSC y acabar con IU (2 diputados), Iglesias ha caído en la cuenta de que para alcanzarlos tiene que contar, además de con sus huestes de desilusionados e indignados, con los tradicionales votantes del partido comunista.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueado.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueado.

Garzón e Iglesias: nueva pareja de hecho (sin derechos)

Garzón e Iglesias: nueva pareja de hecho. Se entienden tan bien que no harán ni campaña juntos. ¿Se los imaginan al frente de un gobierno presidido por Iglesias?

Estamos ante un cambio de escenario con grandes implicaciones políticas porque la nueva y todavía innominada marca (¿Podemos-Unidad Popular?) podría superar en medio millón de votos al PSOE-PSC, si los resultados el 26-J fueran similares a los registrados el 20-D. Las dos organizaciones lo saben y están ya buscando una fórmula para repartirse los escaños. ¿Qué harán Sánchez e Iceta si el PSOE-PSC queda relegado a tercera fuerza política? ¿Aceptarán la Vicepresidencia y los Ministerios que el generoso Iglesias ya ha anunciado piensa ofrecerles con mano tendida, o volverán a pactar con Ciudadanos? Desafortunadamente para la mayoría de los españoles, la única opción  que los líderes actuales del PSOE-PSC no contemplan es formar un gobierno de coalición con el PP que consolide la recuperación económica y asegure la sostenibilidad fiscal del Estado a medio plazo.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto que permite imponer penas de cadena perpetua (revisable) a los terroristas.

La hora de la verdad

Rivera, Sánchez e Iglesias, una coalición imposible.

Rivera, Sánchez e Iglesias, una coalición imposible.

En este nuevo escenario se desvanece también la posibilidad de formar un gobierno multicolor, integrado por el PSOE-PSC, Ciudadanos y Podemos, que Sánchez-Iceta y Rivera ya  intentaron urdir sin éxito en esta frustrada legislatura. La noche del 26-J, Sánchez tendrá que elegir entre apoyar la investidura de Iglesias y convertirse en su leal vicepresidente, o declinar amablemente la oferta e intentar  reavivar su finiquitado pacto de ‘progreso’ con Ciudadanos para sumar de nuevo 130 diputados y salvar los muebles. En el primer caso, estaríamos ante un gobierno que si cuenta con mayoría absoluta hará buenos a los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y si depende de los partidos independentistas catalanes (CDC, o como se llame en esta ocasión, y ERC) y vascos (PNV y EH-Bildu) podría reavivar el Plan Ibarretxe en El País Vasco y la Propuesta de Reforma de Estatut de Cataluña que abanderó Maragall en Cataluña. Quiero pensar que el PSOE-PSC preferirá aliarse de nuevo con Ciudadanos que sumarse al carnaval de Iglesias, aunque me temo que entre la constitución de las Cámaras, unos cuantos plenos de chirigota y alguna sesión de investidura fallida podemos –eso sí que podemos– llegar a final de año sin gobierno y sin presupuestos.

Rajoy en la convención nacional del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Rajoy en la convención nacional del PP en Barcelona el 9 de abril de 2016.

Montoro PGE 2016

Montoro presentando los Presupuestos Generales del Estado que se aprobaron en septiembre de 2015 antes de disolver las Cámaras.

Cabe todavía la posibilidad –quiero ser optimista– de que la mayoría de los ciudadanos españoles se den cuenta de los graves riesgos que planean sobre el orden constitucional, la igualdad de los españoles y la seguridad jurídica; sobre el crecimiento económico, el estado de bienestar y las pensiones; sobre la financiación del déficit y la refinanciación de la deuda, etc.; y que decidan, movidos por la sensatez, votar el 26-J a partidos cuyos líderes distinguen la prosaica realidad política y económica de las fantasías redentoras de la vieja política frente-populista que la izquierda española –creíamos– había dejado atrás en 1978. Sólo si el PP consigue una holgada mayoría el 26-J y está en condiciones de formar un gobierno estable se impedirá que vuelva a repetirse el espectáculo bochornoso vivido en el Congreso durante los últimos meses, o incluso se agrave si Iglesias convierte La Moncloa en el nuevo plató de La Tuerka. Gracias a que un previsor Rajoy aprobó los presupuestos de 2016 antes de disolver las Cámaras, la economía española no se ha resentido en exceso hasta ahora; pero resultaría suicida seguir estirando la cuerda y tentando a la suerte mucho más tiempo.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"