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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

27-J: LLEGÓ LA HORA DE LOS PACTOS (autor: Clemente Polo)

Artículo publicado en el diario Expansión el 27 de junio de 2016

Rajoy votando el 26-J

Rajoy depositando su papeleta en Aravaca el 26-J cuando casi todas las encuestas pronosticaban una del PP en las urnas.

Con el 95,141 % de los votos escrutados, se puede afirmar que el PP ha ganado con holgura las elecciones obteniendo 137 diputados al Congreso mientras que el PSOE-PSC con 85 diputados revalida la segunda posición. Unidos-Podemos obtiene 71 diputados y Ciudadanos logra 32 escaños. Dos conclusiones cabe extraer de estos resultados. Primera, los dos partidos sobre los que ha reposado la gobernabilidad desde 1978 logran mejorar (PP) o casi mantener (PSOE-PSC) los resultados que obtuvieron el 20-D, una excelente noticia para la estabilidad de nuestra democracia. Segunda, los partidos emergentes reciben una cura de humildad. Iglesias y Garzón, cabezas visibles de la coalición electoral Unidos-Podemos, fracasan estrepitosamente en su intento de sobrepasar al PSOE-PSC, y Rivera recibe un muy severo correctivo por su pacto en solitario con Sánchez y sus continuos ataques a Rajoy y al PP en los últimos meses.

Iglesias y Garzón tras acordar concurrir en coalición a las elecciones del 26-J.

Iglesias y Garzón tras acordar concurrir en coalición a las elecciones del 26-J.

Domenech y Colau con los líderes de Podemos.

Domenech y Colau, líderes de En Comú Podem, con Iglesias, Errejón y Bescansa (Podemos) y Garzón (Izquierda Unida).

En Cataluña, la coalición electoral En Comú Podem (Barcelona En Comú-Equo-EUiA-ICV-Podemos) revalida la victoria que obtuvo el 20-D y obtiene 12 diputados, mientras el otrora inexpugnable PSC vuelve a quedar relegado a la cuarta posición con 7 escaños. El PP obtiene 6 diputados y Ciudadanos logra mantener 5 escaños en la Comunidad de su presidente. Los dos partidos que patrocinan la secesión de Cataluña a duras penas mantienen los resultados del 20-D, pese a que la CUP renunció a presentarse a estas elecciones. ERC repite con 9 diputados y se consolida como la fuerza hegemónica del bloque mientras que CDC con 8 diputados queda relegada en Cataluña a la cuarta posición en votos y tercera en escaños.

Mas y Homs escuchando al oráculo de la independencia valorar los pobres resultados de CDC el 26-J.

Mas y Homs escuchando al oráculo de la independencia valorar los magníficos resultados de CDC el 26-J: 83.662 votos menos, 4 senadores menos, quinta fuerza en Barcelona y Tarragona, y segunda en Gerona y Lérida. ¡Vamos, cómo para seguir tirando cohetes!

Distribución de escaños en el Congreso 26-J

El PP suma 137 escaños en el Congreso y con 130 senadores amplía su mayoría absoluta en el senado. Sánchez pierde toda posibilidad de exigir que vote el que más apoyos parlamentarios tenga y enredarnos con una nueva investidura, a menos que esté dispuesto a pactar con Iglesias y Garzón.

A la vista de la fragmentación del Congreso, resulta meridianamente claro que ningún partido está en condiciones de gobernar en solitario. La primera cuestión que sus líderes deben dilucidar es si consideran que los españoles nos merecemos tener un gobierno con una sólida base parlamentaria, capaz de afrontar el reto secesionista en Cataluña e impulsar reformas que favorezcan el crecimiento económico y refuercen la lucha contra la corrupción, o se inclinan por un gobierno con una base parlamentaria insuficiente cuya inestabilidad nos abocará a ir de nuevo a las urnas dentro de unos meses. Aunque los partidos no han recibido ningún mandato electoral en este sentido, creo no equivocarme al afirmar que la mayoría de los españoles, confrontados con este desiderátum, preferiría un gobierno estable.

Sánchez saluda a Rivera en el Congreso que por arte de birlibirloque ha dejado de ser el representante de las nuevas generaciones del PP.

Sánchez saludando a Rivera en el Congreso en los días felices de la investidura de Sánchez.

La segunda decisión que tienen que adoptar nuestros líderes políticos es elegir a sus compañeros de viaje. Sánchez y Rivera ya demostraron, con el acuerdo que alcanzaron en la fallida XI legislatura, que están abiertos a pactar entre sí. Pasada la hora de las bravuconadas de campaña, la cuestión que tienen ambos sobre la mesa es si quieren contar con el PP o con Unidos Podemos para afrontar los retos políticos y económicos a los que habrá que hacer frente en los próximos años, entre ellos el plan secesionista que patrocinan ERC, CDC y la CUP desde el gobierno y el Parlamento de Cataluña, la  reducción del déficit y refinanciación de la deuda pública, el sostenimiento del sistema sanitario y el sistema de pensiones, la mejora del sistema educativo y la puesta en marcha de reformas administrativas y constitucionales. No hay más opciones.

Puigdemont con su gobierno de los peores.

Puigdemont con su gobierno de los ‘peores’. Recuerden que el primer gobierno de Mas fue el de los ‘mejores’.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas.

Sánchez con Rajoy firmando en La Moncloa el pacto para castigar con cadena perpetua a los terroristas. No sólo hay margen para el acuerdo en materia terrorista.

Rajoy con Sánchez y Rivera

Sobre ellos recae la responsabilidad de formar gobierno y Rajoy hace meses que ha ofrecido hacer una gran coalición. ¿Seguirá Sánchez empecinado en no hablar con el PP? ¿Vetará Rivera a Rajoy?

Las ventajas de un gobierno conformado por el PP y PSOE, abierto a la participación de Ciudadanos, como ha venido proponiendo Rajoy desde el pasado 21 de diciembre, son innegables. Contaría con una amplia mayoría en el Congreso y el Senado y aunaría la experiencia y contención necesarias que exige la delicada situación económica actual con el deseo de impulsar reformas que sólo podrán implementase si los tres partidos las acuerdan. Además, la presencia de formaciones con distintas sensibilidades ante la desigualdad, la pobreza y la corrupción institucional podría resultar muy beneficiosa para los tres partidos a medio plazo.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas.

Sánchez e Iglesias paseando por la carrera de San Jerónimo como dos buenos colegas. Luego acabaron acusándose mutuamente del fracaso de las negociaciones. Nada nuevo teniendo en cuenta los piropos que se habían lanzado en los meses anteriores.

La alternativa es un gobierno PSOE-PSC-Unidos Podemos que contaría con el apoyo entusiasta de los partidos secesionistas catalanes y nos abocaría a un callejón sin salida. No sólo nos devolvería a la recesión en pocos meses, como ocurrió en Grecia en 2015, sino que pondría en riesgo el régimen constitucional que ha propiciado los mejores años de nuestra reciente historia. Espero que tanto los líderes del PSOE como de Ciudadanos actúen con responsabilidad y abandonen cualquier tentación de participar en un gobierno con Iglesias y su corte de profesores universitarios descastados.

Iglesias, Rodríguez y Errejon antes de pasar por la sección de blanqueqado

Iglesias, Rodríguez y Errejón antes de pasar por la sección de blanqueqado y convertirse en ‘socialdemócratas’ desintegrados y desintegradores.

 
Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"