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BREXITLANDIA: EL REINO DESUNIDO Y LA EUROPA MALAPARADA (autor: Clemente Polo)

Artículo publicado en el diario Expansión el 25 de julio de 2016

Cameron anuncia su dimisión tras la victoria del Brexit

Cameron anuncia su dimisión tras perder el referéndum sobre el Brexit.

La decisión de Cameron de convocar un referéndum para dirimir las diferencias que había en su propio partido y en la sociedad británica sobre la deseabilidad de la pertenencia del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (RU) en la UE ha provocado una violenta erupción cuyas consecuencias, políticas y económicas, van a dejarse sentir tanto en el propio RU como en la UE durante bastantes años. Ni Cameron ni la Comisión ni el Consejo de la UE previeron que el órdago del primer ministro británico podía acabar con la victoria de los partidarios de abandonar la UE como así ocurrió, contradiciendo los pronósticos de las encuestas publicadas en los días previos a la votación y la realizada a pie de urna el mismo 23 de junio. Además de las consecuencias políticas inmediatas que se han producido ya en el propio RU, la salida de la UE supone un duro golpe al proyecto de integración que siete países iniciaron en 1957 para promover la cooperación económica y facilitar la resolución de los conflictos entre europeos, y al que habían ido sumándose progresivamente hasta completar los veintiocho miembros con que cuenta en la actualidad.

Merkel con Hollande y Renzi tras conocerse el resultado del referéndum.

Merkel con Hollande y Renzi tras conocerse el resultado del referéndum.

 

Una jugada arriesgada

Cameron negociando con Merkel las condiciones para mantener el RU en la UE.

Cameron negociando con Merkel las condiciones para mantener el RU en la UE.

Tras obtener una inesperada mayoría absoluta en mayo de 2015, Cameron decidió presentar una lista de exigencias al tiempo que advertía a sus socios que “el Reino Unido podría sobrevivir fuera de la UE”. El proceso de negociación se inició en noviembre de 2015 y culminó con un acuerdo que Cameron anunciaba a sus compatriotas en febrero de 2016 con más bien escaso entusiasmo: “estaremos –les dijo– fuera de la UE que no funciona para nosotros, la de las fronteras abiertas, los rescates y el euro”. Pocas horas después, Cameron ponía fecha al referéndum en el que los británicos tendrían que optar entre dar por bueno al acuerdo o abandonar la UE. Aunque Cameron se comprometió a hacer campaña a favor de la permanencia en la UE, muchos británicos debieron encontrar poco convincentes los argumentos de quien con tanta acidez había criticado el funcionamiento de las instituciones europeas.

Farage, líder del UKIP, en campaña, reclamando la plena soberanía del RU y la salida de la UE.

Farage, líder del UKIP, en campaña, reclamando la plena soberanía del RU y la salida de la UE.

Lo ocurrido en el RU recuerda situaciones que se producen con cierta frecuencia en el mundo del fútbol. Tras marcar un gol, el equipo que mejor estaba jugando abandona su planteamiento ofensivo y empieza a imitar al rival que va creciéndose poco a poco y acaba llevándose el partido. Cuestionado su liderazgo por el ala euroescéptica de su propio partido, Cameron propuso en octubre de 2012 realizar un referéndum para “forjar un nuevo acuerdo” con la UE más satisfactorio para los británicos. Y aunque quizá Cameron sólo pretendía con su estratagema acallar a sus rivales políticos, extrayendo algunas concesiones simbólicas sin poner en peligro el acceso al mercado único y la preeminencia financiera de la City, la decisión de someter el acuerdo a un referéndum tuvo los efectos contrarios: dio alas a sus oponentes que acabaron inflando los argumentos del propio Cameron contra la UE y ganando la consulta. Quizá la derrota de Cameron sirva de antídoto a los chamanes que apelan al volcán de los sentimientos nacionales en toda Europa y se enfundan en la bandera para evadir sus responsabilidades como gobernantes y gestores.

Farage prometiendo a los británicos recuperar su voz propia.

Farage prometiendo a los británicos recuperar su voz propia, silenciada por Bruselas.

El seísmo

Theresa May, nueva primera ministra del RU.

Theresa May, nueva primera ministra del RU.

La erupción ha provocado, en primer lugar, un terremoto político. La primera víctima del referéndum fue el propio Cameron que anunciaba su dimisión irrevocable pocas horas después de conocerse el resultado y dejaba dos semanas después en manos de May, su Secretaria de Interior, la delicada misión de sacar al RU de la UE. Tampoco Corbyn, líder de los laboristas desde hace diez meses, ha salido bien parado al perder la confianza de sus compañeros de partido que lo consideran corresponsable del fracaso por su tímida campaña en favor de la permanencia. Más sorprendente resultó incluso la dimisión de Farage, el político más popular del UKIP que salió corriendo nada más conocer un resultado que colmaba su “ambición política”. Aunque, como suele decirse también en el mundo del fútbol, conservadores y laboristas tienen banquillo, nada indica que los británicos hayan salido ganando al sustituir a los titulares por los reservas.

Grafico Brexit libra esterlina

Gráfico 1: cotización de la libra frente al euro.

La segunda consecuencia del seísmo fueron los desplomes de la libra y la cotización de las empresas en el RU y el resto de países de la UE. A pesar de las medidas adoptadas por el Banco de Inglaterra (BdI) y el BCE para inyectar liquidez en el sistema financiero, y la decisión de la Reserva Federal de retrasar la subida de tipos en Estados Unidos para no acrecentar la incertidumbre añadida por el Brexit, la libra registró una fuerte caída tras conocerse el resultado del referéndum y ha continuado cayendo (Gráfico 1) hasta alcanzar su cotización mínima en 30 años. Para no echar más leña al fuego, el BdI decidió el 15 de julio mantener el tipo de interés en el 0,5%, si bien la mayoría de los inversores apuesta porque el recorte se realizará en agosto. Entre el 24 y 27 de julio, la caída de las bolsas redujo también notablemente la capitalización de las empresas cotizadas en el RU, especialmente de las entidades financieras y empresas inmobiliarias, aunque el FTSE 100 ha recuperado y superado los valores anteriores al 23 de junio (Gráfico 2) impulsado por la depreciación de la libra. No ha ocurrido lo mismo en  las cuatro economías más importantes la UE (Alemania, Francia, Italia y España) donde los índices bursátiles (DAX 30, CAC 40, FTSE MIB40 e IBEX 35) se encuentran todavía muy por debajo de los niveles previos al 23J (Gráfico 3).

Gráfico IBEX35 junio julio 2016

Gráfico 3. Evolución del IBEX 35 en junio-julio 2016.

Gráfico 2. Evolución de los índices FTSE 100, DOW y Nasdaq.

Gráfico 2. Evolución de los índices FTSE 100, Dow Jones y Nasdaq.

 

Si bien la circunstancia de que el RU es todavía miembro de la UE y va a seguir siéndolo durante bastante tiempo ha atenuado y hasta revertido la reacción de los mercados financieros, no conviene olvidar que la incertidumbre y la volatilidad volverán a hacer acto de presencia en cuanto se ponga en marcha el proceso de salida. La pérdida de la aportación neta del RU al presupuesto de la UE (en torno a 10.000 millones de euros) y la imposición de mayores controles a la inmigración son cuestiones relativamente menores comparadas con las dificultades que encontrarán los negociadores para alcanzar un acuerdo aceptable para ambas partes que no contravenga las reglas comunitarias ni lesione los intereses económicos y financieros de los veintisiete Estados que permanecerán en la UE y los diecinueve que seguirán compartiendo el euro.

La nube de cenizas

Los efectos del resultado del referéndum en el RU van a dejarse sentir durante mucho tiempo. Siguiendo con nuestra metáfora volcánica, pasado el seísmo y sus réplicas que acabaron con la carrera política de Cameron y provocaron turbulencias en los mercados financieros, ahora llega el momento de calibrar cómo afectará la enorme nube de cenizas eyectadas al clima político y económico en el RU y la UE a medio plazo.

 ¿Qué quedará del RU dentro de unos años?

Nicola Sturgeon, primera ministra escocesa, valorando la posiblidad de celebrar un segundo referéndum para separarse del RU.

Nicola Sturgeon, primera ministra escocesa, valorando la posiblidad de celebrar un segundo referéndum para separarse del RU.

Las consecuencias políticas para el RU van mucho más allá del anuncio y dimisión de Cameron. El 62% de los escoceses votaron a favor de permanecer en la UE y pocas horas después Sturgeon, la primera ministra escocesa, asignaba “una alta probabilidad” a la posibilidad de realizar un nuevo referéndum en Escocia el próximo año para poner fin a la unión parlamentaria de los Reinos de Inglaterra y Escocia sellada en 1707. En Escocia viven sólo el 8,7 % de la población del Reino Unido pero comprende el 37,6 % del territorio e incluye los campos petrolíferos del Mar del Norte. Aunque los independentistas escoceses seguramente ganarían ahora el referéndum que perdieron en 2014, constituirse como un estado independiente no resultará sencillo ni exento de dificultades. Para empezar, no puede darse por descontado que la UE acelere las negociaciones de acceso para facilitar el proceso de transición que tendría que establecer un sistema fiscal aceptable para la UE, y decidir si adopta el euro o crea su propia moneda.

May y Sturgeon se reunen para tratar la salida del RU de la UE.

May y Sturgeon se reunen para tratar la salida del RU de la UE.

Northern Ireland

La provincia de Irlanda del Norte.

Otro efecto del referéndum a medio plazo es que ha reabierto la espinosa discusión sobre el status de Irlanda del Norte acordado en acuerdo de Belfast que había logrado poner fina a tantos años de violencia y terror en la provincia británica. A pesar de que el 55,8 % de los ciudadanos norirlandeses votaron en contra de la salida de la UE, la situación no resulta comparable con la de Escocia. Foster, primera ministra, y Villiers, secretaria de Estado para Irlanda del Norte del gobierno británico, se han apresurado a negar que la eventual salida del RU de la UE pueda llevar a convocar un referéndum en Irlanda del Norte para decidir si quiere mantenerse en el RU, fuera de la UE, o reunificarse con la República de Irlanda, un Estado de la UE  integrado en la Eurozona. En su opinión, los resultados de las encuestas realizadas no avalan la existencia de una clara mayoría en Irlanda del Norte que según los acuerdos de Belfast obligaría al gobierno británico a convocar un referéndum de reunificación. El problema es que  el resultado del Brexit ha reabierto la cuestión y tanto McGuinness, viceprimer ministro de Irlanda del Norte, como el Sinn Fein ven más cerca la celebración de un referéndum para reunificar Irlanda.

Adams (Sinn Féin) y McGuinnes, viceprimer ministro, valorando el triunfo del Brexit.

Adams (Sinn Féin) y McGuinnes, viceprimer ministro, valorando el triunfo del Brexit.

 ¿Qué acuerdo logrará Londres con la UE?

Brexit's effects on share pricesLa fuerte depreciación de la libra en las dos semanas posteriores al referéndum constituye una clara indicación de la gran desconfianza que reina entre los inversores ante un cambio en las reglas del juego que podría afectar negativamente al comercio, al turismo, a los servicios financieros de la City y a la creación de empresas e inversión extranjera. La caída de la libra, que en circunstancias normales beneficiaría las exportaciones británicas a medio plazo, está teniendo consecuencias  muy negativas que podrían cambiar el rumbo de la economía británica. Ante la avalancha de órdenes de venta, los fondos de inversión en el RU se han visto obligados a imponer un corralito para impedir a los mutualistas liquidar sus participaciones. Los gestores han justificado su decisión  apelando a la ‘extraordinaria situación’ creada por el resultado del referéndum pero lo cierto es que estamos ante un requisamiento forzoso y ningún inversor va a sentirse seguro a partir de ahora comprando participaciones en un fondo británico. Por otra parte, la depreciación de la libra ha puesto también en una situación muy delicada a todos los inversores que adquirieron activos reales o financieros denominados en libras y se endeudaron en dólares o euros para financiar la compra.

Juncker avisa no se abrirá la negociación hasta que el RU comunique que invoca el artículo 50 del Tratado para abandonar la UE.

Juncker avisa no se abrirá la negociación hasta que el RU comunique que invoca el artículo 50 del Tratado para abandonar la UE.

Aunque es pronto y nadie quiere establecer líneas rojas, resultará muy difícil que las instituciones de la UE concedan a empresas y entidades financieras británicas acceso al Mercado Único (incluido el espacio aéreo) en condiciones comparables a las que tienen en los Estados miembros, a menos que el gobierno británico mantenga la libertad de circulación de personas, bienes, servicios y capitales, y se cumplan las directrices europeas sobre competencia, seguridad laboral, medio ambiente, regulaciones financieras, etc. Tanto la independencia plena por la que han apostado los ciudadanos del RU como la pertenencia a la UE que han rechazado son dos opciones que presentan ventajas e inconvenientes, y sería ingenuo creer que el RU podrá disfrutar de las ventajas de la independencia sin pagar un peaje por ello. La UE tendrá que dejar claro que no se puede estar fuera y dentro al mismo tiempo. Cameron estaba en su derecho de cuestionar la burocracia de Bruselas, las fronteras abiertas, los rescates y el euro. Ahora toca constatar si las ventajas de abandonar la UE, como mantenían los euroescépticos, más que compensan las desventajas de permanecer en ella.

Juncker advierte a los europeos a tiempo parcial.

Juncker advierte a los europeos a tiempo parcial.

Acuerdo de comecio entre la UE y Canadá (CETA) pendiente de ratificación desde hace dos años.

Acuerdo de comecio entre la UE y Canadá (CETA) pendiente de ratificación desde hace dos años.

En el mejor de los casos, el RU (o lo que quede de él dentro de un par de años) podría sumarse a la European Economic Area (EEA) con un status similar al que tiene Noruega, en cuyo caso tendría que aceptar la movilidad de personas, bienes, servicios y capitales y comprometerse a aceptar la mayoría de normas de la UE. El RU habría hecho un mal negocio abandonando la UE, ya que tendría que seguir aceptando imposiciones de Bruselas, tan molestas para Londres, sin ni siquiera poder influir en las órganos de decisión de la UE. O podría buscar un estatus similar al de Suiza, un estado miembro de la European Free Trade Association (EFTA) pero no de la EEA, concluyendo acuerdos bilaterales con la UE para asegurarse el acceso Mercado Único. Las dificultades que han surgido para ratificar el acuerdo alcanzado hace dos años entre la UE y Canadá (CETA) permiten anticipar que el proceso de negociación puede ser también arduo y largo y afectar negativamente a numerosos sectores (industria aeroespacial, automóvil, químico y farmacéutico, aerolíneas, financiero, etc.) en que las exportaciones a la UE resultan vitales. El sector inmobiliario podría sufrir también una fuerte caída durante la transición si los inversores extranjeros deciden deshacer sus inversiones en el RU.

Propiedades inmobiliarias en Londres.

Propiedades inmobiliarias en Londres.

 Cómo afectará a la UE

Draghi y Juncker preocupados por las consecuencias negativas del Brexit en la anémica UE.

Brexit: un motivo más de preocupación para Draghi y Juncker.

Numerosos estados de la UE y la Eurozona, incluido España, tienen ya suficientes problemas (crecimiento anémico, altas tasas de paro, inmigración, elevados déficits y deuda, crisis bancarias, integración sistema financiero etc.) y la decisión del RU de abandonar la UE, además de cuestionar el proceso de integración iniciado en 1957, añade más incertidumbre al escenario global. Ya nos hemos referido a los negativos efectos que ha tenido el resultado del referéndum sobre los principales índices bursátiles en Alemania, Francia, Italia y España y la capitalización de empresas, especialmente entidades financieras, que podrían acabar afectando negativamente a la riqueza, al consumo y la demanda interna. También se han mencionado las pérdidas de capital que la depreciación de la libra ha causado a inversores que adquirieron activos reales o financieros en el RU con  préstamos en dólares o euros.

Libra o euro

Libra o euro

Santander UK

Anuncio de seguros de una entidad financiera española en el Reino Unido.

A ello, hay que sumar la inseguridad jurídica y las pérdidas que la salida del RU de la UE puede ocasionar a sociedades que decidieron invertir allí y no en otro lugar, precisamente porque el RU formaba parte de la UE. En el caso de España, hay varias entidades financieras y empresas no financieras cuyos resultados pueden verse afectados negativamente por este inesperado cambio de escenario. Por otra parte, la depreciación de la libra no es una buena noticia para las empresas que exportan bienes o servicios al RU ni para el sector turístico español. Finalmente, la calma actual no debe hacernos perder de vista que los impactos negativos se intensificarán una vez que el RU invoque el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, notifique al Consejo su intención de retirarse de la UE y se inicie el proceso negociador para establecer “la forma de su retirada” y “el marco de sus relaciones futuras con la Unión”. Para España, un país con inversiones en el RU por valor de 62.117 millones de euros a finales de 2014, receptor de 15,7 millones de turistas británicos, y con un saldo comercial favorable con el RU (18.231,3-12583,9), la depreciación de la libra y la mayor incertidumbre que producirá la salida del RU de la UE no son, en ningún caso, buenas noticias.

Aeropuerto de Heathrow.

Aeropuerto de Heathrow.

Turistas británicos en Magaluf.

Turistas británicos en Magaluf.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"