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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

PUTIN TAMBIEN VOTO A DONALD TRUMP (autor: Clemente Polo)

Artículo publicado en el diario Expansión el 2 de enero de 2017

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El presidente Obama anunciando las sanciones a Rusia en la Casa Blanca.

Cuando apenas le quedan unas semanas para abandonar la Casa Blanca, el presidente Obama ha adoptado una serie de decisiones contra Rusia cuya dureza ha sorprendido al mundo. Además de dar un plazo de 72 horas para abandonar los Estados Unidos a 35 espías militares rusos con estatus diplomático –en respuesta al supuesto acoso a que han estado sometidos algunos diplomáticos estadounidenses en Moscú–, Obama haciendo uso de sus prerrogativas presidenciales ha impuesto sanciones a dos organizaciones de inteligencia rusas y a cuatro dirigentes destacados de una de ellas, la Unidad militar de inteligencia (GRU), y ordenado el cierre inmediato de dos centros de recreo propiedad del gobierno ruso en Nueva York y Maryland, que, al parecer, los servicios de inteligencia rusos utilizaban como centros operativos para canalizar sus actividades de espionaje.

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Putin y Obama charlando durante uno de los contados encuentros que han mantenido los dos líderes.

Ha sorprendido, en efecto, que un Presidente con un pie ya  en el estribo y que ha demostrado poseer un grado de autocontrol fuera de serie desde que siendo Senador por Illinois se postuló como candidato demócrata a la presidencia hace nueve años, haya querido despedirse de manera tan estridente, adoptando decisiones que dejan en evidencia al futuro inquilino de la Casa Blanca. La explicación a la contundente reacción de Obama hay que buscarla en el Informe conjunto publicado por el Departamento de Seguridad Interior y el FBI el pasado 23 de diciembre. Además de ofrecer detalles sobre el tipo de ataques cibernéticos perpetrados por los servicios de inteligencia rusos contra agencias gubernamentales, universidades y empresas privadas estadounidenses, el Informe relata las actividades realizadas por los servicios de inteligencia rusos para interferir en el resultado de la campaña a la Presidencia de Estados Unidos.

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En concreto, el Informe Grizzly Steppe (Oso Pardo de la Estepa) menciona dos ataques cibernéticos realizados  en el verano de 2015 y en la primavera 2016 que consiguieron infectar el sistema informático de “un partido político”, suplantar identidades de sus usuarios y acceder a ficheros con información confidencial de “numerosos miembros destacados del partido”, incluido un consejero clave –su jefe de campaña John Podesta– de la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton. Las informaciones obtenidas fueron filtradas posteriormente con el propósito de dañar la credibilidad de la candidata demócrata y alterar los resultados electorales tanto de las elecciones primarias para elegir al candidato demócrata como de la propia campaña presidencial que enfrentó a Clinton y Trump.

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El Informe viene a confirmar las sospechas que se hicieron públicas en una declaración conjunta del Departamento de Seguridad Interior y la oficina del Director Nacional de Inteligencia en Seguridad Electoral el pasado 7 de octubre en la que alertaban sobre posibles interferencias de piratas informáticos con origen en servidores rusos en los sistemas de votación de varios estados, aunque no podía achacarse la responsabilidad al gobierno ruso. La declaración sí se mostraba en cambio confiada de que las operaciones que habían dado lugar a filtraciones de correos de personas e instituciones, incluido un partido político, en DCLeaks, WikiLeaks y  Guccifer 2.0, con intención de interferir en el proceso electoral, estaban dirigidas y orquestadas por responsables del Kremlin. De acuerdo con esta fuente, los procedimientos y tácticas empleados para influenciar la opinión pública ya se habían utilizado en otras ocasiones para influenciar en procesos electorales en Europa y Eurasia.

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Trump en su último mitin de campaña en Grand Rapids, Michigan.

Los nuevos hechos desvelados prueban de manera concluyente que los servicios de inteligencia rusos intentaron favorecer con estas acciones de espionaje a ‘su’ candidato, el republicano Trump, un hecho que sumado a la holgada victoria en voto popular obtenida por Clinton han actuado como el detonante que ha hecho estallar la indignación del partido demócrata y de la Casa Blanca. La campaña de Estados Unidos es larga y la cuestión realmente inquietante es si los servicios secretos estadounidenses conocían las actividades de los servicios de inteligencia rusos –si no estaban al tanto también hay razones para inquietarse– y retuvieron la información que ahora han hecho pública hasta que finalizó la campaña electoral. Aunque Trump está tratando de restar importancia a unos hechos que podrían reavivar la ola de descontento que provocó su elección entre más de la mitad de los estadounidenses, lo cierto es que ser el candidato preferido del oso pardo de las estepas no lo deja en muy buen lugar. Quizá no lleguemos nunca a conocer la verdad.

Obama saludando a Trump en el Despacho Oval.

Obama saludando a Trump en el Despacho Oval.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"