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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

INMERSION LINGÜÍSTICA: EL FRANQUISMO REDIVIVO. (autor: Clemente Polo)

De acuerdo con el último estudio preelectoral del CIS publicado el 8 de noviembre, en vísperas del inicio de la campaña electoral catalana, el 52,3% de los catalanes entrevistados declaraban que su lengua materna es el español. Como aclara la pregunta siguiente, la razón principal que explica esa elevada proporción es que el 27,6% de los entrevistados nacieron fuera de Cataluña, y el 53,5% de las madres y el 54,0% de los padres de los entrevistados nacieron en el resto de España. Cataluña es a todas luces una sociedad plural, desde el punto de vista lingüístico, donde conviven pacíficamente quienes tenemos como lengua materna el castellano y quienes tienen como lengua materna el catalán. Esta es la verdadera realidad social de Cataluña que los políticos nacionalistas intentan ocultar y eliminar mediante la imposición de la inmersión lingüística en catalán.

Foto de clase en un colegio de Barcelona 1965-66Durante la dictadura franquista, el castellano fue la lengua vehicular en la enseñanza en todos los niveles y el catalán la lengua que muchos catalanes hablaban en su casa, en el patio del colegio, con los amigos y en determinados segmentos de la sociedad civil. Quienes entonces detestábamos la inmersión lingüística en castellano impuesta por el dictador –como tantas otras políticas que reflejaban su concepción totalitaria del Estado–, asistimos estos días perplejos a la defensa por parte de la mayoría de los políticos catalanes del sistema de inmersión lingüística sólo porque ahora la lengua vehicular excluida es el castellano. En cierto modo no me sorprende, porque el proyecto del nacionalismo catalán de construir una identidad nacional en la lengua, resumido en el lema “lengua, cultura, país”, es lo más parecido que conozco al régimen nacional-sindicalista que sufrí durante el tardofranquismo. No es broma.El general Franco en Barcelona

Artur Mas calmando su sed de independenciaPerplejos y asombrados, digo, escuchamos a la mayoría de los políticos catalanes de todos los partidos, excepto el PP y Ciudadanos, defender ahora la inmersión lingüística con variopintos argumentos. Unos afirman con seriedad que raya en el sarcasmo que se trata de un sistema de éxito probado pues los catalanes conocen tan bien el castellano como el resto de los españoles. Curioso argumento donde los haya, porque si los niños aprenden perfectamente el idioma castellano en los centros de enseñanza primaria dedicando dos o tres horas a la semana a la enseñanza de la asignatura ‘Lengua y literatura castellanas’, también, presumo, aprenderían perfectamente el catalán si dedicaran idéntico tiempo a aprender la asignatura ‘Lengua y literatura catalanas’, y el resto de materias curriculares se impartieran en catalán y castellano, las dos lenguas propias de los catalanes. O, ¿acaso no bastan dos o tres horas a la semana para aprender bien una lengua?Rigau consejera de Educación del gobierno catalán defendiendo la inmersión

Jonqueras el historiador disfruta su triunfo el 25NLos políticos nacionalistas, especialmente los que se consideran a sí mismos ‘progresistas’ –y entrecomillo la palabra porque no lo son–, argumentan que el sistema de inmersión lingüística en catalán favorece, además, la cohesión social. Lo curioso es que ninguno explica por qué. Fíjense que si se concede que la inmersión lingüística en catalán favorece la cohesión social, también se tiene que admitir que la inmersión lingüística en castellano impuesta en la dictadura favorecía la cohesión social. O, ¿es que acaso sólo y por razones misteriosas la inmersión lingüística en catalán produce el milagro de la cohesión social? Dicho de otra manera, los políticos nacionalistas que defienden la inmersión lingüística en catalán utilizan los mismos argumentos falaces que habría podido dar Franco para justificar la inmersión lingüística en castellano y la exclusión del catalán como lengua vehicular en la enseñanza. Y como Franco en su momento, ellos niegan ahora la diversidad lingüística de la sociedad catalana.

Rivera contento con sus nueve diputadosNingún catalán que conozco, incluidos los líderes del PP y Ciudadanos, piden que se excluya el catalán como lengua vehicular en la enseñanza, y nadie, incluido el ministro Wert, pretende crear conflicto lingüístico alguno en Cataluña, como aducen los partidarios de la inmersión lingüística en catalán a falta de mejores argumentos para defenderla. Todo lo contrario, lo que deseamos es que ambas lenguas se traten con igual respeto y el proceso educativo refleje la realidad social de Cataluña donde más de la mitad de la población considera el castellano su lengua materna. Decir como ha dicho Rigau, consejera de Educación en funciones del gobierno catalán, que el proyecto de Ley del ministro Wert “es el mayor ataque al catalán desde 1978” y que “nunca un texto del Ministerio había menospreciado tanto al catalán”, no es sólo faltar a la verdad sino ampararse en la mentira para ocultar la exclusión del castellano como lengua vehicular con finalidades políticas.Los dirigentes del PP catalán en la Diada de 2008

El modelo de ‘escuela catalana’, contra el que supuestamente atenta el proyecto del Ministerio de Educación, trata al castellano como una lengua extranjera, a pesar de que no sólo es la lengua oficial del Estado sino la lengua materna del 52,3% de los catalanes y la lengua que los catalanes utilizan para comunicarse con el resto de españoles, incluidos quienes se expresan en vascuence y gallego. El proyecto de Ley del Ministerio no sólo no ataca la ‘escuela catalana’ sino que pretende corregir una incongruencia tan grave que hasta resulta difícil entender que el cerebro de los políticos nacionalistas no alcance a comprenderla: el francés, el inglés, el italiano, el alemán o el japonés se emplean como lenguas vehiculares en Cataluña, en colegios de élite donde han estudiado y enviado a sus hijos muchos de los políticos nacionalistas que defienden la inmersión de catalán para el ‘pueblo’, y sin embargo el castellano, la lengua oficial del Estado, está excluida como lengua vehicular. ¿Tan difícil resulta entender semejante disparate?

Wert Ministro de EducaciónLo que pretende el Ministerio de Educación, además de amoldar la legislación a las sentenciasdel Tribunal Supremo sobre esta cuestión, que el gobierno catalán ha ignorado desde 2010, es lograr que los alumnos catalanes aprendan ambas lenguas, algo que va mucho más allá de recibir dos o tres horas de clase a la semana en castellano, y abarca el aprendizaje del resto de materias curriculares en ambas lenguas. Resulta harto curioso y significativo que los políticos nacionalistas hayan echado en saco roto los consejos de algunos pedagogos catalanes partidarios de que la enseñanza a los niños se realice en su lengua materna. Pero más allá de este olvido intencionado, lo que resulta indubitable es que el “modelo de inmersión” en catalán impuesto en el sistema educativo en Cataluña ni es respetuoso con quienes tienen el castellano como lengua materna, ni equilibrado porque excluye la enseñanza en castellano de cualquier otra materia que no sea ‘Lengua y literatura castellanas’, ni responde a la concepción de una enseñanza bilingüe enriquecedora. Muy al contrario de lo que afirman los políticos nacionalistas, la inmersión lingüística en catalán es un modelo intencionada y políticamente sesgado, como lo era el franquista, que erosiona la cohesión social y empobrece a la sociedad catalana.

O.Junqueras y Marta Rovira, número uno y dos de ERCCuando en la pasada campaña electoral catalana, leía en las banderolas de Esquerra Republicana de Catalunya, “un nuevo país para todos”, no podía evitar decirme a mi mismo, ¡qué lema tan falso!, porque obviamente me sentía excluido de ese su ‘país para todos’, y recordaba un pasaje del Gatopardo en que Don Luigi, el maestro organista y compañero de caza, le dice al príncipe de Salinas, “no, no y mil veces, no. Voté no y ha salido sí”. Desde esta posición de resistente, animo al gobierno español a afrontar de una vez con firmeza este asunto porque lo que está en juego es nada menos que la libertad de los catalanes que queremos seguir formando parte de España frente a los nacionalistas que quieren imponer su modelo trasnochado de sociedad tribal con una lengua y una cultura en un estado independiente ‘para todos’ los que piensan como ellos. El gobierno español dispone de suficientes instrumentos para lograrlo y ésta es la ocasión para demostrar que no se achanta ante las nuevas amenazas de los políticos nacionalistas en el Congreso. Ahora o nunca.

 

Clemente Polo

Responsable Área de Informes Espanya i Catalans.