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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

BANDERITA, BANDERITA ¿CREES QUE ASÍ LLEGARÉ ANTES A LA MONCLOA? (autor: Clemente Polo)

El secretario general del PSOE sorprendió a casi todos el pasado 21 de junio al iniciar su  campaña hacia La Moncloa presentando su candidatura con una inmensa bandera constitucional como telón de fondo, una puesta en escena que dio mucho que hablar durante unos días. El propio Sánchez aclaró que “el PSOE siente la bandera como suya” porque “es tan nuestra como del resto”, y porque es la bandera “por la que ha luchado la generación de mi padres y de la que no disfrutaron la de mis abuelos”. Luengo, su fiel escudero, nos proporcionó una prolija explicación ante las cámaras de TVE a fin de despejar las dudas que suscitaba la repentina conversión de su jefe a la doctrina del ‘patriotismo cívico’: “si queremos utilizar algún elemento, algún símbolo que sea de unidad, parece, dentro de la Constitución y también de nuestra cultura en España, que la bandera es el apropiado. Punto”. Menos mal que no se alargó más.

Algunos medios interpretaron el montaje teatral como el inicio del viaje al centro del candidato socialista a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales que alcanzó su clímax escénico cuando su esposa, Begoña Gómez, subió al escenario como prescriben los cánones electorales estadounidenses. Patria y familia, dos buenos reclamos para escenificar la centralidad del renovado PSOE. Aunque tampoco faltaron lecturas más malévolas que se preguntaban si acaso el repentino acceso de fervor patriótico de Sánchez no era más que una estratagema para hincar el arado en los yermos páramos de Madrid y Castilla la Vieja, tierras donde el PSOE practica saltos de trampolín en piscinas sin agua desde hace dos décadas. De hecho, la pérdida de respaldo en Andalucía y la previsible desintegración del PSC en Cataluña, obligan a los líderes del PSOE a buscar votos en otros caladeros si quieren, no ya llegar a La Moncloa, sino mantenerse como la segunda fuerza política en las próximas elecciones generales.

Busquen y cuenten

¡Unidad, unidad! Había buenas razones para pensar mal ya que Sánchez jamás se ha destacado a lo largo de su trayectoria política por otorgar protagonismo simbólico alguno a la bandera española que, quiero recordar, la Constitución exige utilizar junto con las banderas propias de las Comunidades Autónomas “en sus edificios públicos y actos oficiales”. Para confirmar mi sospecha, he buscado en la red fotos de Pedro Sánchez y entre la infinidad de resultados sólo he encontrado tres en las que el actual secretario general del PSOE aparece con la bandera española. En la primera, lo vemos con Schulz presidente del Parlamento Europeo, durante una visita oficial, y en ella aparecen, como es preceptivo, las banderas de la UE y España. En la segunda instantánea, se ve a Sánchez en primer plano impartiendo una conferencia en Forum Europa y a la derecha del atril las banderas de la Comunidad de Madrid, España y la UE. La tercera (hay varias) son fotos en las que aparece junto a Rajoy o compareciendo solo ante la prensa en el palacio de La Moncloa. Aparte de estos casos donde la presencia de la bandera española no puede atribuirse a la voluntad de Sánchez, la única situación en la que el Secretario General del PSOE debe estar cerca de la bandera española es cuando sube a la tribuna en el hemiciclo Congreso. Como digo, pese a mis esfuerzos, no he encontrado fotos de Sánchez con la bandera constitucional de España ni cuando participó en las primarias del PSOE, ni en sus numerosas apariciones posteriores en la sede de Ferraz, ni en los mítines de campaña o en los numerosos actos de partido en que ha participado desde que es Secretario General.

Ausencias reveladoras

Eso sí, he encontrado fotos muy reveladoras de su escaso “patriotismo cívico”, para utilizar sus propias palabras. El 3 de septiembre de 2014, Mas, presidente del gobierno de la Generalitat de Cataluña, recibió a Sánchez en el Palau de la Generalitat y las fotos nos muestran a Sánchez sonriendo a la cámara en una estancia donde aparece únicamente la bandera oficial de Cataluña. ¿Cómo es posible que quien ostenta la dirección del principal partido de oposición en Las Cortes se avenga a reunirse con Mas y no exija que la bandera española esté en la sala donde se realizó la reunión ni en la que tuvo lugar la posterior conferencia de prensa? El asunto, aunque muy grave, no es fruto del descuido sino parte de la rutina ‘generaliticia’, como puede comprobarse en otros documento gráficos como la reunión que mantuvo Mas con Pérez Rubalcaba, su antecesor en el cargo. Estaremos, de todos modos, atentos a la próxima visita de Sánchez a Mas para ver qué ocurre en el futuro, tras su repentina conversión al ‘patriotismo cívico’.

Como estaremos también atentos cuando vuelva a visitar la sede del PSC. Reto a los lectores a que intenten encontrar instantáneas de los presidentes Maragall y Montilla en actos oficiales o de partido donde esté presente la bandera constitucional. Debe ser un partido muy disciplinado porque brillan por su ausencia, incluso cuando reciben al secretario general del PSO-Español en la sede del PSC, o cuando en sus actos de campaña aparecen acompañados por ex-presidentes del Gobierno de España. ¿Cómo es posible que el patriota Sánchez acuda a la sede del PSC y ni se inmute ante la ausencia de la bandera constitucional? Habrá que esperar a su próxima visita a Barcelona para comprobar si la bandera de la unidad ondea en la sede del PSC y está presente en la sala cuando se reúna con el secretario general del PSC. Son tantos los documentos gráficos acumulados durante varias décadas que, como Santo Tomás, desconfío de las palabras y quiero verlo con mis propios ojos.

Conclusión

La bandera constitucional es para la mayoría de los españoles, entre los que me cuento, un  símbolo de la libertad, la concordia y la prosperidad que han presidido la vida de los españoles desde 1978. Ni más ni menos. Lejos estoy de compartir la inclinación enfermiza de los movimientos nacionalistas de todo tipo, desde el nacional-socialismo alemán hasta el régimen soviético o chino, pasando por el franquista, el serbio o el griego, siempre prestos a apropiarse de la bandera con fines partidistas, al principio, y para encubrir la opresión totalitaria, a continuación.

La ausencia premeditada de la bandera constitucional, la única que garantiza la libertad e igualdad de todos los españoles, en edificios públicos y actos oficiales de la Generalitat de Cataluña contrasta con la profusa presencia de banderas catalanas y la colocación de banderas esteladas en edificios oficiales y espacios públicos en multitud de municipios catalanes con cargo a los impuestos de todos los ciudadanos. Todo un síntoma del marcado cariz anticonstitucional y, por ende, antidemocrático que Mas inspira y alienta desde el gobierno de Cataluña. No cuadra que el patriota Sánchez haya permitido a Iceta y al PSC respaldar a alcaldes que, como Sabater en Badalona, no sólo se oponen a que ondee la bandera constitucional en el Ayuntamiento sino que se jactan cubriendo la fachada principal con la bandera del odio estelado. En fin, a juzgar por lo que han hecho los ‘socialistas’ en Cataluña y Valencia después de las elecciones del 24 de mayo, a Sánchez y al PSO(E) les ha durado un mes escaso su idilio con la bandera constitucional.

P.D. Acaba Sánchez de impartir una conferencia titulada precisamente “El cambio que une” en el foro Barcelona Tribuna. He mirado con atención las imágenes en directo que ha proporcionado TVE pero no he visto ni rastro de la bandera constitucional. Seguiré con suma atención el resto de su visita a Barcelona.

Clemente Polo Andrés
Responsable del Área de análisis político y económico de "Espanya i Catalans"
(artículo publicado en Expansión el  25-26 de julio de 2015)