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Movimiento Cívico d'Espanya i Catalans     

HUMILLANTE (autor: Javier Megino)

Coincidiréis conmigo en que cada día es más complicado, a la vez que ilusionante, soportar esta sensación con la que hemos de convivir los que seguimos apostando por la unidad para mantener la esperanza de que, más pronto que tarde, se reconduzca la situación y prime la convivencia y el sentido común. Incluso, en muchos casos, que vuelva ese “feeling” en las relaciones personales y familiares que, hoy por hoy, están seriamente sesgadas por condicionantes socio-políticos y contaminadas de separatismo.

 

Como muchos plantean, siempre nos quedará la opción de hacer de tripas corazón y pasar de todo, interponiendo una cortina de humo lo suficientemente opaca para que distorsione ese ataque constante y tenaz a los equilibrios personales que cada cual, en su fuero interno, tiene catalogado como prioridades y fundamentos. Esa opción de apagado de sentimientos, de arrinconamiento de temas, de minusvaloración de agravios, que es muy probable sea la alternativa usada por la mayoría de la población como escudo, me cuesta implementarla y soy de los que se sienten dolidos con ciertos actos y decisiones que considero discordantes con la voluntad mayoritaria.

 

En mi artículo de hoy me estoy refiriendo a mi consistorio municipal. En su último pleno, justo antes de iniciar vacaciones de agosto, se acordó declarar a Cerdanyola del Vallés como municipio de la A.M.I. (“Associació de Municipis per la Independència”). La decisión se adoptó con la nocturnidad y alevosía que merecía hacer algo que, con dos dedos de frente, se sabe que va contra la naturaleza de los vecinos que dicha administración local lidera y representa.

 

Tal y como están las cosas y las necesidades sociales, es ridículo destinar recursos económicos a financiar la citada A.M.I (6.000 euros), a instalar trapos ilegales en mástiles en accesos al pueblo (otro tanto), o para divulgar por doquier que nuestro pueblo es, lo que en realidad no es. Conviene dar una pensada seria de qué está pasando, qué camino seguimos y qué futuro nos espera. 

 

No quiero cometer el error de culpar a unos representantes elegidos democráticamente, a los que su acreditado nivel académico y experiencia laboral doy por supuesto. Lo que me hace sentir mal son ciertas conversaciones, con gente del pueblo, que argumentan que desconocían que esos chavales, que se presentaban “comprometidos” y que ahora lideran el bloque separatista en el poder, lo hacían siendo la marca blanca del independentismo abanderado por el hijo de familia zamorana que tanto nivel da a nuestro Parlamento autonómico. Por eso, por no informarse, por no saber qué se vota, por no indagar, por dejarse llevar por lo que les han dicho, por lo que sea, ahora tenemos lo que nos merecemos.

 

Yo invito a cualquiera que me lea que se pasee por Cerdanyola, que vaya por sus calles, se siente en sus plazas públicas, que converse con la gente y saque sus conclusiones acerca de si ese patético título, a la vez que humillante, es merecido y mayoritariamente respaldado.

 

Eso sí, dejando de lado estos dolorosos errores, y sin el escudo anti frustración antes citado, los convencidos hemos de volver a confiar en esta gente de a pie que, como mucha otra del arco metropolitano de Barcelona, por simple volumetría, deben saber que tienen la sartén por el mango en las decisiones del 27S. Les hemos de informar oportunamente para que el voto a futuro sea consciente de lo que en realidad se juegan, sin tapujos, sin mentiras y sin discursos manipuladores como los que el “lado oscuro” arguye para lograr adeptos, ya sea por medio de la televisión, las radios o la prensa controlada, o desde los centros educativos adoctrinantes de la mano del Departament de Ensenyament (o, casi mejor, "ensañamiento"). Está en nuestras manos difundir y contrarrestar todas esas mentiras, brindando mensajes que reflejen la realidad y combatan la omisión y tergiversación a conveniencia de los controles del Régimen, por lo que la opción del pasotismo y desinterés no es aplicable para los que somos conscientes de la realidad y nos comprometemos a difundirla con ahínco.

 

Los que defendemos la legalidad y el sentir mayoritario, como catalanes y españoles, hemos de trabajar desde ya para ponernos de acuerdo y, tras cuatro largos años, demostrar la realidad social de nuestro municipio, devolviendo la razón y la lógica a la representación social del mismo a través de su ayuntamiento que, en la actualidad, es difícil de relacionar con las buenas gentes que administra y gobierna.

 

Javier Megino

Secretario General de Espanya i Catalans